La Unión Europea se enfrenta a la que acostumbra a ser una de las negociaciones más difíciles de la legislatura: el próximo presupuesto comunitario. Configurado para el periodo 2028-2034, las exigencias del nuevo contexto geopolítico requieren no solo una reorganización de prioridades y partidas si no que abre el debate de elevar la dotación económica, levantado asperezas entre los mayores contribuyentes. Pero más allá de eso, en este caso, pone sobre la mesa otro antiguo debate comunitario: la emisión de deuda conjunta.