Si Sánchez pierde –decimos, es un decir–, si pierde, ¿qué pasará con él? ¿Se convertirá en el líder de una bancada parlamentaria cuya palabra ponga permanentemente en jaque al nuevo gobierno? ¿Será el candidato natural de la izquierda que calienta cuerpo hasta las próximas elecciones presidenciales? ¿Lo veremos viajando a conferencias y congresos para coordinar con la ‘crème’ del zurdismo regional la revancha del socialismo del siglo XXI? A lo mejor, quién sabe. Todo es posible en la dimensión desubicada. Pero en esta pequeña columna, nos tinca que no. Cinco años es un largo tiempo y haber sido eventualmente menos que un panetón en la lid electoral resultaría un tanto inconveniente en la pugna con otros aspirantes a encarnar ese mismo liderazgo.

La agon�a del Psoe, la par�lisis bobalicona de sus socios de Gobierno y la espera de un PP que se parece cada vez m�s al sudario de Pen�lope con el que quiere cubrir a S�nchez...

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