Tras doce años abierto, este restaurante de la calle Alcalá tiene una clientela frecuente y fiel, y un Solete Repsol.

En este clásico malagueño (desde 1955) se puede desayunar, tomar unas cañas, tapear, pedir unas raciones o disfrutar de una comida casera.

Tras doce años abierto, este restaurante de la calle Alcalá tiene una clientela frecuente y fiel, y un Solete Repsol.

Por 41 euros tenemos pan, aperitivo, un primero, un segundo y un postre, pero no bebidas.