El subconsciente tiende a pensar en el famoso índice de precios al consumo (IPC) cuando se habla de inflación. Sin embargo, la subida de los precios no solo se refleja en este indicador centrado en la cesta de la compra. Existen otras métricas que bancos centrales, economistas y estrategas de mercados cotejan para discernir mejor por dónde viene el aire. Una de ellas es el índice de precios al productor (IPP), que mide la inflación desde el punto de vista del que fabrica o vende, no del que compra en la tienda. En otras palabras, cuantifica la subida de los precios al principio de la cadena y no al final, como hace el IPC.