Celebrar la ‘puertorriqueñidad’ es un desafío al colonizador, sí. Pero hacerlo en la tarima más importante de Estados Unidos y en las narices del presidente que una vez se planteó vender Puerto Rico es un acto de amor propio
Celebrar la ‘puertorriqueñidad’ es un desafío al colonizador, sí. Pero hacerlo en la tarima más importante de Estados Unidos y en las narices del presidente que una vez se planteó…