En tres episodios, que suman poco más de una hora, el cineasta se lanza con su habitual desaforamiento sentimental a una comedia que voltea lo grotesco

Con su debut creativo en una producción televisiva, el director retoca un subgénero icónico para abordar, entre el drama y el humor, el estigma del sida

En tres episodios, que suman poco más de una hora, el cineasta se lanza con su habitual desaforamiento sentimental a una comedia que voltea lo grotesco