Acabarán diciendo que el Peugeot era un blablacar al que se iban subiendo los demás, compartían alguna chanza, se repartían el bocadillo y paraban a mear en los polígonos

Acabarán diciendo que el Peugeot era un blablacar al que se iban subiendo los demás, compartían alguna chanza, se repartían el bocadillo y paraban a mear en los polígonos

El presidencialismo del secretario general del PSOE fue un día su mayor fortaleza, pero ahora puede convertirse en un lastre para los socialistas