En Israel todavía no han podido ver el documental NAZA, estrenado y premiado el pasado sábado en el festival de cine de Venecia, pero la película, que detalla los sistemas militares que permiten al ejército israelí bombardear Gaza de manera masiva, ha provocado un incendio en el país. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu; varios ministros de su Gobierno y miembros del Ejército han rechazado de pleno el contenido del largometraje, sintiendo que tenían que posicionarse ante un tema que copa debates televisivos y redes sociales; otros acusan a sus creadores de “traicionar a la patria por unos aplausos”, y el titular de Cultura -compañero de partido de Netanyahu, el Likud- ha iniciado los trámites para retirarles la ciudadanía.La ovación de 25 minutos de duración que el documental recibió en Venecia ha impulsado el debate en torno a la película, cuyos directores, Yuval Abraham y Rachel Szor, ya ganaron un Oscar en 2025 por el documental No Other Land (codirigido con el abogado y periodista Basel Adra y el fotógrafo Hamdan Ballalque, ambos palestinos) aborda el desplazamiento forzoso de los palestinos de Cisjordania a costa de la ocupación israelí.Ahora, como en aquella ocasión, su trabajo y ellos mismos son objeto de difamación en su país, liderado por el Gobierno más a la derecha en la historia de Israel. “Estamos luchando contra la incitación al antisemitismo en todo el mundo, pero cuando viene de dentro de nosotros mismos, es intolerable”, ha criticado Netanyahu.NAZA, titulada así por el acrónimo utilizado por la inteligencia israelí para indicar cuántos civiles se prevé que mate cada ataque -lo que suele conocerse como “daños colaterales”-, recaba el testimonio de 24 agentes de inteligencia y soldados israelíes implicados en la ofensiva. Bajo la condición del anonimato, estos militares detallan el funcionamiento y la letalidad de las herramientas -a veces, impulsadas por inteligencia artificial- con las que han contado para bombardear la Franja en medio de un clima general de venganza. Esa ofensiva ha causado más de 73.700 víctimas mortales -la gran mayoría, civiles- desde los ataques que Hamás perpetró contra Israel en octubre de 2023, matando a 1.200 personas.La película ganó notoriedad en Israel el domingo, cuando Miki Zohar, ministro de Cultura y Deportes, anunció que trabajaría para revocar la ciudadanía de ambos directores, a quienes acusó de “odiarse a sí mismos” y de “dañar a Israel” para “recibir aplausos de antisemitas en todo el mundo”.Zohar se ha puesto en contacto este lunes con el Ministerio del Interior para “revisar la denegación de la ciudadanía israelí” de los creadores, según un comunicado, en el que los denuncia por “colaborar con el enemigo en tiempos de guerra”.El ministro, que en el pasado planteó reformas para impedir que el Estado financiara películas que el Gobierno perciba como nocivas para la reputación de Israel, ha concluido que “la libertad de expresión no es una licencia para traicionar el país”. El Consejo de Cine de Israel aseguró el lunes que Naza “cruza una línea roja” y que revisará los criterios que determinan el apoyo estatal a cada película. NAZA, sin embargo, se elaboró sin apoyo público israelí y fue producida por el diario británico The Guardian.Revocar la ciudadanía es un proceso legal en Israel que requiere la implicación del ministro de Justicia. Ese cargo lo ostenta otro compañero de formación de Netanyahu, necesitado de un golpe de efecto para mejorar su pronóstico en las elecciones del próximo 27 de octubre, después de que una investigación del diario Haaretz lo señalara recientemente por ignorar supuestas advertencias explícitas, días antes de que Hamás atacara a Israel.500 víctimas en un solo bombardeo“Algunos bombardeos mataron a 20, 30, o incluso a 300 personas”, dice uno de los entrevistados en la película. El soldado prosigue para detallar el sistema que mapea barrios gazatíes, con información sobre los inquilinos de cada hogar y las consecuencias que acarrearía cada ataque. “Una vez se aprobó un bombardeo que [se preveía que] causara 500 víctimas mortales”, responde el soldado, al ser preguntado por el mayor número de muertos que recuerda por un solo ataque.Abraham y Szor, que afirman que es su responsabilidad como israelíes “exponer los crímenes de Estado que se están cometiendo sistemáticamente”, lamentaron en declaraciones a EL PAÍS las reacciones de algunos funcionarios: “No solo no niegan los crímenes y las atrocidades, sino que las justifican y aplauden”.Numerosos miembros del Gobierno y dirigentes políticos han rechazado el documental. Itamar Ben Gvir, el ultraderechista ministro de Seguridad Nacional que aboga por la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania, ha descrito a Abraham y a Szor como “una vergüenza y una deshonra”, y ha concluido que “sus amigos de Hamás en Gaza los recibirán con los brazos abiertos”.Benny Gantz, miembro de la oposición que durante una campaña electoral en 2019 proclamó que cuando había sido líder del ejército durante la guerra de 2014 había devuelto partes de Gaza “a la Edad de Piedra”, ha presentado NAZA como una mentira: “Ningún ejército del mundo ha luchado en un entorno urbano manteniendo la pureza de las armas como lo hace el israelí”.Avigdor Lieberman, antiguo ministro de Defensa, y Naftali Bennet, ex primer ministro, ambos con opciones de participar en un Ejecutivo próximo, han vinculado el documental con una campaña de difamación contra Israel. El líder de la formación Yashar, en cabeza en múltiples encuestas electorales, Gadi Eizenkot, ha sido algo más prudente. Antiguo líder de las tropas, cuyo hijo falleció en combate en Gaza, ha acusado a los creadores de ofrecer una “versión distorsionada” de la realidad. “La crítica es legítima en democracia”, ha añadido, pero eso es “distinto a difamar la reputación de nuestros soldados para obtener aplausos en festivales internacionales”.Yousef Jabareen y Ayman Odeh, de la formación árabe-judía e izquierdista Hadash, han dado la bienvenida a la película “por poner ante millones de personas” los crímenes atroces en Gaza, “incluso cuando [algunos] intentan negarlos”.El ejército pide ver la películaEl lunes, después de que NAZA engullera el debate nacional, el ejército israelí fue más allá del escueto comunicado que había publicado al respecto días atrás. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, calificó el documental como “un ataque a Israel” y ordenó que se evaluaran posibles acciones legales contra la película, pese a no haberla visto al completo.En paralelo, el portavoz castrense, Effie Defrin, afirmó que “el tráiler” de la película incluye “falsedades y distorsiones”, y extendió “una invitación a los cineastas para que permitan al ejército ver el documental entero”, para que puedan “abordar cada una de las afirmaciones de manera sustantiva”. El viernes, las tropas habían afirmado que la identidad de los testimonios anónimos “no podía ser verificada”, que los entrevistados “no podían tener conocimiento” de las operaciones mencionadas de acuerdo con el rango que decían tener y que existían “contradicciones”, como “cuando se afirma que el daño no intencionado resultante de ataques legales se perpetró intencionadamente o constituyó parte de un genocidio”.El documental, que muestra las siluetas de los soldados durante entrevistas llevadas a cabo de noche desde tejados de Tel Aviv, podrá verse el 23 de septiembre en el festival de San Sebastián. Los directores optaron por filmarlo en esa ciudad para señalar “el acto violento” que supone que sus residentes mantengan su vida en un ambiente de “negación” mientras “el genocidio avanza a 60 kilómetros de distancia”. Abraham, cuya casa familiar fue atacada en 2024 tras el estreno de No Other Land, ha dicho que ha recibido amenazas recientemente, aunque no ha entrado en detalles.
El documental ‘NAZA’ incendia Israel, que acusa a sus directores de “traicionar a la patria por unos aplausos de antisemitas”
Netanyahu: “Estamos luchando contra la incitación al antisemitismo en todo el mundo, pero cuando viene desde dentro de nosotros mismos, es intolerable”, ha dicho sobre la película, premiada en Venecia, que detalla los sistemas militares para bombardear Gaza de manera masiva










