El Festival de Venecia quedó conmocionado con la proyección de Naza, el documental sobre el genocidio en Gaza dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor. Aunque la crítica la colocó como la gran favorita al León de Oro, el jurado presidido por Maggie Gyllenhaal decidió que el filme se alzara con un Premio especial del jurado que sabe a poco. Naza cuenta con el testimonio de 24 miembros del ejército y la inteligencia israelí que narran en pantalla (con su rostro a oscuras y la voz distorsionada) los crímenes que cometen desde sus puestos de trabajo de forma sistémica. Lo hacen con una frialdad terrorífica.
Yuval Abraham, que ganó el Oscar por el documental No other land, realizó el discurso más político de todos los que se escucharon en el Lido de Venecia. Tras agradecer al jurado por el premio reconoció, con Szor a su lado, que no era fácil “estar ahí de pie”. “Pienso en todas esas personas, como los políticos israelíes o los periodistas en casa, que ahora atacan esta película, rechazándola sin siquiera haberla visto. Se hace tanto esfuerzo por no mirar la realidad”, comenzó diciendo.
Y llegaron los datos. Incontestables: “Desde que comenzó este festival, en poco más de estos diez días, Israel ha matado a seis niños palestinos en Gaza: una niña de tres años en una escuela bombardeada, un niño de siete años junto a su padre en el coche y dos hermanas que dormían en casa. Los oficiales de inteligencia israelíes con los que hablamos nos explicaron que esta matanza masiva es sistémica; no es un accidente, sino algo deliberado”.












