Actualizado Domingo,

septiembre

22:26El ascenso de la extrema derecha tiene vuelta atr�s, pero no las medidas que deja tras su paso por el Gobierno. Esa es la lecci�n que arrojan las elecciones generales en Suecia, donde las encuestas vaticinaban en la noche de este domingo que los socialdem�cratas volver�n al poder tras cuatro a�os de gobierno conservador respaldado por unos extremistas antiinmigraci�n cuyo programa ha sido imitado hasta por una parte de la izquierda. Los partidos de la oposici�n de centroizquierda de Suecia obtendr�an, en conjunto, el 51,3% de los votos en las elecciones parlamentarias, frente al 46,8% del bloque de derecha en el poder, seg�n el sondeo a pie de urna realizado por la cadena p�blica SVT. En esta diferencia de 4,5 puntos ha pesado el retroceso de los ultraderechistas Dem�cratas de Suecia, que caen tres puntos, hasta el 17,2%. La mayor subida corresponde a los Verdes, mientras que los liberales se salvan de la desaparici�n al superar, con un 5,5%, el umbral del 4% necesario: su permanencia parlamentaria mantiene vivos a los cuatro partidos del bloque conservador, aunque el conjunto aparec�a derrotado en el sondeo, dejando que socialdem�cratas volviesen al poder con estos resultados. El pron�stico de SVT otorga, de momento, una ventaja de un esca�o a la oposici�n, lo cual es incre�blemente ajustado.Tras lograr que muchos de los partidos, incluida la coalici�n de izquierdas, les copiaran parte de su programa restrictivo respecto a la llegada de extranjeros, la sorpresa de la noche fue que los extremistas Dem�cratas de Suecia, formaci�n de extrema derecha, retroceder�an por primera vez desde su entrada en el Parlamento en 2010 y dejar�an de ser el segundo partido de Suecia. Una cura de humildad en un momento en el que la ultraderecha saca pecho en Europa. La candidata socialdem�crata, Magdalena Andersson, celebr� al caer la noche la victoria, aunque tendr� ahora que convertir cuatro partidos en una mayor�a operativa. A los socialdem�cratas se sumar�an los verdes, el Centro liberal y el Partido de la Izquierda, de ra�ces comunistas. Entre ellos hay profundas diferencias sobre impuestos y energ�a. El rechazo compartido a la extrema derecha ofrece un punto de encuentro, pero el programa com�n queda pendiente para la negociaci�n: la Izquierda exige ministerios y el encaje con los m�s centristas sigue pendiente. Durante estos a�os, incluso el Partido Socialdem�crata ha girado hacia posiciones m�s duras en inmigraci�n y seguridad. Andersson defiende mantener una pol�tica migratoria restrictiva y reforzar la lucha policial contra las redes criminales, aunque rechaza las expulsiones de j�venes que han crecido e integrado su vida en Suecia al alcanzar la mayor�a de edad. En materia de delincuencia, combina penas m�s severas y mayores recursos para la polic�a con inversi�n en escuelas, servicios sociales y prevenci�n del reclutamiento de menores por las bandas.El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, que ha gobernado durante cuatro a�os con el apoyo de Dem�cratas de Suecia, hab�a adelantado que incorporar�a a los ultras formalmente al Gobierno si su bloque ganaba las elecciones generales de este domingo, rompiendo as� un viejo tab� de los partidos suecos. Kristersson ha ido por detr�s en las encuestas durante la campa�a a pesar de la mejora en la econom�a y sus �xitos en seguridad ciudadana. Muchos suecos han expresado su recelo ante la insistencia de Kristersson en imponer l�mites estrictos a la inmigraci�n y han considerado que su promesa preelectoral de llevar a los Dem�cratas de Suecia al Gobierno fue ir demasiado lejos.Los Dem�cratas de Suecia han conseguido contagiar sus recetas radicales al resto del arco parlamentario, pese a que reconocen que su partido fue fundado en parte por neonazis y supremacistas blancos en la d�cada de 1980. Convertidos en una fuerza que mezcla propuestas moderadas en lo econ�mico y hasta m�s ambiciosas que el resto en algunos cap�tulos de la protecci�n social, afirman haber eliminado a los ultras de sus filas y han pedido disculpas por su pasado. Antes del cierre de las urnas, mientras la gente votaba, en el suburbio de Sp�nga, con una fuerte presencia de inmigrantes, Frida ataba su bicicleta junto a la estaci�n de tren cercan�as que conecta con el centro de Estocolmo: "Para m� son unas elecciones importantes, porque muchos de mis vecinos pueden perder sus derechos". Mikael, llegado del norte del pa�s, era optimista: "La inmigraci�n ha pasado a un segundo plano, ahora la gente vota pensando en econom�a, y ah� las cosas no van a cambiar mucho". "La antigua imagen de Suecia como un pa�s socialdem�crata gobernado de manera casi natural por los socialdem�cratas pertenece al pasado. El partido ha podido encabezar gobiernos, pero siempre ha necesitado coaliciones o acuerdos con otras formaciones, y esa dependencia ha obligado a que sus pol�ticas sean menos claramente socialdem�cratas y ha transformado todo el sistema pol�tico", se�ala Jonas Hinnfors, profesor em�rito de Ciencia Pol�tica en la Universidad de Gotemburgo.