En un momento en que los goles parecen ser definitivos en la pelea por ganar el Balón de Oro, Lamine Yamal ya está ahí. El de Rocafonda dirigió un nuevo triunfo del Barça, el quinto de esta Liga, con dos nuevos goles para su tercer doblete consecutivo en la competición. El genio blaugrana lo quiere todo y su sexto gol le encarama a lo más alto de la tabla de goleadores. La ambición de Lamine definió un partido brillante en el inicio, pero muy incómodo al final. Lo que parecía un día plácido se tornó en pesadilla por el empuje del Levante, que descubrió al Barça lo que es sufrir. A pesar de llegar a ir perdiendo por tres goles nunca bajó los brazos y dos tantos en la recta final dieron emoción a un partido que sentenciado por Adeyemi en el añadido con el cuarto gol.Solo una semana después, el Barça volvió a la ciudad del Turia, pero el Levante no fue el Valencia, a quien goleó con facilidad. Ni mucho menos. El equipo de Hansi Flick arrancó como acostumbra, mandando, presionando y marcando, pero acabó la primera parte corriendo hacia atrás y descubriendo una sensación casi inédita esta temporada. Durante algunos minutos, el rival también jugó.Flick recuperó su once de LaLiga, el que cuenta a estas alturas con mayor crédito para el alemán. Xavi Espart y Eric Garcia ocuparon los laterales, Gerard Martín acompañó a Cubarsí, Rodri regresó al doble pivote, Fermín actuó como interior y Gordon partió desde la izquierda. Seis cambios respecto al duelo europeo que apenas alteraron el propósito. Presión, dinamismo y concentración para someter al rival.El primer gol fue la mejor expresión de lo que quiere ser este año el Barça. Llegó en la segunda posesión azulgrana, poco después de cumplirse los cuatro minutos, después de que el Levante apenas hubiera conseguido rechazar un balón. Durante un minuto y 15 segundos tocaron la pelota los diez jugadores de campo. Rodri rompió una línea con una conducción, el Fermín y Raphinha combinaron alrededor del área y la jugada terminó en el protagonista menos esperado. Espart se coló entre dos rivales y disparó. El balón tocó en un defensa antes de acabar dentro. Una obra coral rematada por el invitado sorpresa de este comienzo de temporada, que no olvidará su partido en el Ciutat de València. De nuevo, una gozada para los sentidos ver a este Barça.Clave en el gol fue Rodri, cuya influencia empieza a transformar el rock & roll de la primera temporada de Flick en una sinfonía. Pocos futbolistas responden mejor a la definición de mariscal de campo. El centrocampista fue permeable a todas las necesidades de su equipo, sensible en la construcción e implacable en la recuperación. Si había que tocar, tocaba. Si había que conducir para generar una superioridad, avanzaba. Experto en solucionar momentos delicados, reclamó el balón cuando el Barça no encontró el camino en València.El Levante se sintió impotente desde bien pronto. Fermín y Lamine Yamal estuvieron cerca de fabricar el segundo en una porfía que terminó con el extremo disparando casi sin ángulo. El genio de Rocafonda, prodigio estético en cada acción, estaba despierto y poco después encontró premio.El segundo gol, antes del minuto veinte, mostró otro registro clásico en los de Flick. Porque este equipo sabe jugar en corto, pero también correr. Cubarsí encontró a Fermín, esté aceleró la jugada y puso a correr a Raphinha. El brasileño dejó atrás al portero y levantó la cabeza para regalar el gol a Lamine, que fusiló la portería. Era su quinto tanto en Liga.Del juego posicional del primero gol al vértigo del segundo. El Barça volvió a mostrar el amplio abanico de recursos que ha añadido con el paso del tiempo bajo el mando de Flick.Parecía otro partido condenado a seguir el guion azulgrana. Pero no fue así. El Levante se rebeló contra su aparente destino y empezó a encontrar grietas. Gerard Martín cometió un error no forzado en la salida que Ratkov no supo aprovechar. Flick salió inmediatamente del banquillo. Pidió calma el alemán para su central. Poco después, otro desbarajuste dentro del área terminó sin consecuencias por un fuera de juego previo, pero el Levante se crecía cada vez más.El campo, muy seco, tampoco ayudó a un Barça que necesita que el balón viaje deprisa. El juego perdió fluidez y el Levante ganó metros. Por primera vez esta temporada el Barça sintió que el partido ya no se jugaba exactamente donde quería. Tuvo que correr hacia atrás varias veces y de forma incómoda. Un error de Pedri estuvo a punto de costarle un gol y Víctor García, apareciendo en el segundo palo, mandó fuera una gran ocasión.Fueron los primeros minutos del curso en los que un rival consiguió superar al equipo azulgrana. Una imagen extraña. También para Flick. El alemán volvió a abandonar su área técnica y contempló muy serio cómo el partido había cambiado.El comienzo del segundo tiempo devolvió la tranquilidad al técnico. Lamine Yamal fue derribado en el área y él mismo anotó el penalti que le regaló Raphinha, consciente de la carrera en la que está inmerso su buen amigo.Todo parecía resuelto. Incluso Flick pareció dar carpetazo al sustituir a Yamal antes de lo normal. Pero la excesiva relajación le pasó factura a los blaugrana. Tonteó tanto con el error el el Barça que llegó el gol local. Xavi Espart y Christensen no se entendieron en un pase y eso lo aprovechó Iván Romero para batir a Joan Garcia en el mano a mano. El Levante vio una rendija abierta y se coló para poner más nervioso todavía al banquillo de Flick. Cerca del minuto 90 Brugué se marchó de Bernal y de Cubarsí y tras un rebote marcó el segundo en una jugada brillante. Cuando más presión sentía el equipo blaugrana Adeyemi terminó con el sufrimiento con la sentencia al contragolpe.Roberto Rodríguez Díaz (Salvatierra de Miño) es licenciado en Periodismo (UPSA) y máster por la BCNY (UB-CU). Trabaja en La Vanguardia desde 2008 donde ha cubierto desde el Mundial de Sudáfrica en 2010 hasta el Tour de Francia de 2025. Siguiendo al Espanyol desde 2020. En Twitter: @Roberto_roda
El Barça golea pero descubre lo que es sufrir ante el Levante
Lamine Yamal anota su tercer doblete seguido en Liga en un partido incómodo en el que peligró la victoria













