Los vecinos de la comunidad de Ixlú, en Flores, Petén, decidieron hacer por primera vez algo diferente para celebrar las fiestas patrias, sin alejarse de las actividades propias de Guatemala.

Además de los tradicionales desfiles y antorchas del 15 de septiembre, decidieron organizar el tradicional palo ensebado, que consiste en escalar un palo vertical de madera de varios metros de alto, untado con grasa, jabón o aceite para dificultar el ascenso.

Según confirma Alejandra Jiménez, encargada de Comunicación de la Municipalidad de Flores, esta sería la primera vez que ese caserío erige un palo ensebado para celebrar la Independencia.

A casi 500 kilómetros de distancia, en San Bartolomé Milpas Altas, Sacatepéquez, la misma tradición tiene ya varias generaciones. El alcalde Rubén Axpuac la describe con la precisión de un vecino que la ha visto crecer: un árbol de unos 20 metros, colocado frente a la iglesia y embadurnado con manteca, de la base a la copa, para un premio de entre Q500 y Q1 mil en la punta para quien logre trepar sin resbalar.

A esta actividad se suma una segunda peculiaridad: una carrera alrededor del casco urbano en la que los participantes cargan un peso sobre los hombros y dan hasta cinco vueltas por el pueblo, llamada “carrera de potencias”. Según Axpuac, los hombres cargan 50 libras de arena de río y las mujeres, 25.