Dublin— El presidente estadounidense Donald Trump declaró el sábado que una Irlanda unificada sería «fantástica», al abordar un tema complejo y con gran carga política durante una visita de fin de semana a un torneo que se celebra en su campo de golf en Irlanda.En una reunión con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, celebrada en Dublín, Trump afirmó que le encantaría que se produjera la reunificación de la República de Irlanda con Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido.“No quiero causar ningún problema, pero me encantaría verla unificada”, señaló Trump cuando un periodista le preguntó su opinión al respecto. “Al final va a suceder. Más vale que suceda ahora”.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (derecha), saluda desde la alfrombra roja tras desembarcar del Air Force One en el aeropuerto de Dublín, en Dublín, Irlanda, el 12 de septiembre de 2026. (AP Foto/Julia Demaree Nikhinson) (Julia Demaree Nikhinson)“Creo que sería algo fantástico”, señaló, y añadió que “el Reino Unido tendrá algo que decir al respecto, obviamente”.En su siguiente parada, Trump reconoció que no existe “una buena respuesta” a la cuestión de la reunificación al dirigirse a los líderes empresariales de ambos países reunidos en la residencia del embajador de Estados Unidos. Recrudece debate sobre la unidad de IrlandaLas visiones contrapuestas sobre Irlanda del Norte —si es irlandesa o británica— provocaron décadas de violencia en la región, que se saldaron con unos 3,600 muertos. Los predecesores de Trump han evitado pronunciarse directamente sobre el tema, incluso aquellos —como Joe Biden— que tienen fuertes vínculos emocionales con Irlanda.Cuando Irlanda, que durante mucho tiempo estuvo sometida a su vecino más grande, el Reino Unido, se convirtió en un país autónomo de mayoría católica hace un siglo, una región del norte compuesta por seis condados, de mayoría protestante, siguió formando parte del Reino Unido.Irlanda del Norte quedó dividida en dos comunidades principales: los nacionalistas —en su mayoría católicos—, que deseaban unirse al resto de Irlanda, y los unionistas —en gran parte protestantes—, que querían seguir siendo británicos. Las tensiones desembocaron en un conflicto conocido como “The Troubles”, tres décadas de violencia en las que participaron grupos paramilitares de ambos bandos y tropas británicas.Un acuerdo de paz de 1998, en cuya consecución Estados Unidos desempeñó un papel fundamental, puso fin a la violencia, pero dejó sin resolver el estatuto definitivo de Irlanda del Norte.El acuerdo de paz prevé la celebración de una consulta sobre la unificación si parece probable que una mayoría vote a favor. El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó el miércoles que el Reino Unido solo se plantearía permitir un referéndum “cuando la opinión pública haya cambiado hasta el punto de que haya que plantearse su celebración”. La oficina de Burnham se remitió a ese comentario cuando se le preguntó sobre la declaración de Trump.Las declaraciones de Trump del sábado, junto con sus recientes comentarios sobre las Islas Malvinas —un pequeño territorio británico de ultramar situado en el océano Atlántico Sur que Argentina denomina Las Malvinas—, también podrían interpretarse como una pulla al Reino Unido, dada su ira por la negativa de Londres a dejarse arrastrar a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.Trump también se refirió a las Islas MalvinasTrump volvió a plantear la posibilidad de un conflicto entre el Reino Unido y Argentina por las Islas Malvinas. El presidente argentino Javier Milei, aliado de Trump, ha reiterado recientemente la reivindicación de Argentina sobre las islas, un territorio británico de ultramar con unos 3,500 habitantes, situado a unas 300 millas al este de la costa sureste de Argentina.Trump había declarado anteriormente que Washington podría reconsiderar su postura neutral respecto a la soberanía de las islas, conocidas en el Reino Unido como las Malvinas. El sábado se mostró escéptico ante la posibilidad de que Londres pudiera recuperar las islas del Atlántico Sur, tal y como hizo tras la invasión argentina de 1982.“Estoy seguro de que me llamarán por ese posible desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo y llegar a un acuerdo”, afirmó.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conversa con el primer ministro irlandés, Micheál Martin (a la derecha), al salir de Farmleigh House, en Dublín, el sábado 12 de septiembre de 2026. (Ben Birchall/PA vía AP) (Ben Birchall)Reunión con la presidenta irlandesa, crítica de TrumpTrump se reunió el sábado con su homóloga irlandesa, Catherine Connolly, una política de izquierda que se encontraba entre quienes protestaron por la visita de Trump en 2019, durante su primer mandato. Ahora es la jefa de Estado electa de Irlanda, un cargo en gran medida ceremonial. Partidaria de la causa palestina, en el pasado criticó la política estadounidense en Oriente Medio y calificó a Trump de “matón”.Connolly declaró en un comunicado tras la reunión que había transmitido a Trump “la firme opinión del pueblo irlandés de que la normalización de la guerra y el genocidio nunca puede aceptarse”. Le entregó a Trump varios regalos, entre ellos una antología del fallecido poeta irlandés Michael Longley que incluye el soneto “Ceasefire”.Cuando se le preguntó sobre la reunión, Trump dejó primero que su jefa de protocolo, Monica Crowley, respondiera, antes de que le presionaran y acabara diciendo que había sido “muy agradable”.“Hablamos de muchas cosas, rápidamente”, afirmó Trump.Miles se manifiestan en Dublín contra la presencia de TrumpLa policía estableció un cordón de seguridad alrededor del Phoenix Park de Dublín, de 1,750 acres, donde Connolly, Martin y el embajador estadounidense Edward Walsh tienen sus residencias y dieron la bienvenida a Trump.Una marcha de protesta reunió a miles de personas en el centro de Dublín. Cuando comenzó la protesta, él ya había salido de la ciudad y se dirigía a su campo de golf en Doonbeg, en la costa atlántica del país.Muchos de los asistentes ondeaban banderas irlandesas o palestinas y coreaban “Donald Trump no es bienvenido aquí” y “¡Gobierno irlandés, qué vergüenza!“.Manifestantes muestran pancartas durante una protesta contra la visita del presidente estadounidense Donald Trump en Dublín, el sábado 12 de septiembre de 2026. (Foto AP/Kin Cheung) (Kin Cheung)Paula Butler afirmó que acudió junto con un grupo del Dublin Rape Crisis Centre para manifestarse en contra de la “actitud hacia las mujeres, hacia los refugiados y hacia los migrantes” que ha mostrado el presidente de Estados Unidos.No le impresionó el apoyo de Trump a la unidad de Irlanda, una causa muy popular en Irlanda.“Yo diría que sé más sobre la unidad irlandesa en mi dedo meñique que lo que él (Trump) sabe”, afirmó Butler.Kim Mathis, que se mudó de Florida a Dublín el año pasado con su pareja, dijo que “parte del motivo por el que nos mudamos a Irlanda fue para alejarnos de Trump y de todas sus políticas espantosas”.Destacó que lidiar con Trump es «un enigma mundial» para los gobiernos.“Sería estupendo que los políticos se limitaran a decir: ‘Quédate en casa’”.Eric Trump defiende la presencia de su familia en IrlandaEn declaraciones a la cadena nacional irlandesa RTE el viernes en Doonbeg, donde se encuentra el complejo de golf Trump International, Eric, el hijo de Trump, afirmó que el campo de golf es la mayor fuente de empleo de la zona.“Vayan a la taberna de Morrissey en Doonbeg y escuchen a un irlandés de verdad decir si les gusta o no el presidente Trump y la familia Trump; vayan y hagan que den fe de lo que hemos hecho por el país y de lo que hemos invertido en él, así como del cariño y el respeto que nuestra familia siempre les ha mostrado”, afirmó.La visita es el último ejemplo de la mezcla entre las funciones oficiales de Trump y sus intereses personales.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su hijo Eric Trump observan el juego durante el Abierto de Irlanda en el campo Trump International Golf Links en Doonbeg, Irlanda, el sábado 12 de septiembre de 2026. (Foto AP/Peter Morrison) (Peter Morrison)Trump es un ávido golfista que juega casi todos los fines de semana en los clubes de su propiedad en Florida, Nueva Jersey y Virginia. Su asistencia al Irish Open sigue su costumbre de acudir a eventos deportivos de gran repercusión —y de participar en la organización de algunos de ellos de formas que benefician al negocio familiar—. Sus clubes de Doral (Florida) y Bedminster (Nueva Jersey) han acogido sendos torneos profesionales de golf este año.El año pasado, Trump pasó cinco días en Escocia para jugar al golf en su club de Turnberry y, posteriormente, inauguró un nuevo campo de golf del grupo en Balmedie, en Aberdeenshire. Durante esa visita, se reunió con el primer ministro británico y con la presidenta de la Comisión Europea.Cuando se le preguntó si volvería a Irlanda el año que viene para la Ryder Cup, Trump respondió: “Lo haré. Sin duda alguna”
Donald Trump afirma que reunificación de Irlanda sería “fantástica”
Las expresiones desataron un debate y protestas multitudinarias debido a lo delicado del tema










