Casi mes y medio después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta que ha provocado una crisis sin precedentes en la historia reciente de la ciudad autónoma, miles de personas continúan acampadas en asentamientos improvisados, mientras la desesperación está llevando a muchos de estos migrantes a peleas diarias y robos. A los campamentos ilegales instalados en la playa del Trampolín o las naves del Tarajal se suma ahora la playa de Benítez. Allí, junto a la planta desaladora de la ciudad, marroquíes en situación irregular han colocado más de un centenar de chabolas este sábado.Esta extensión de los asentamientos ocupa buena parte de la curva de Benítez, junto a la desalinizadora que separa esta playa de la del Trampolín, donde todavía continúan viviendo miles de personas migrantes desde el inicio de la crisis, unas 4.500, según cifró este viernes el presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas.Hasta este nuevo emplazamiento, y a pesar de las quejas de los vecinos del entorno, los migrantes han llevado cañas, telas, maderas, cartones y otros materiales para levantar pequeñas construcciones donde pasar la noche.Los nuevos asentamientos se han extendido también por las escolleras de Benítez y llegan actualmente hasta las inmediaciones de las escaleras por donde semanas atrás bajó un grupo de manifestantes ceutíes para quemar las pocas chozas que en ese momento se habían instalado allí.Este sábado, además, varios migrantes utilizaban las duchas públicas de Benítez, rodeadas por las chabolas, algunas de ellas a escasos metros de la orilla, mientras que otras se han levantado en una segunda línea de playa.Sin embargo, la espera para poder obtener una plaza en los recursos habilitados por el Gobierno se hace interminable con el paso de los días, y el ambiente es cada vez más tenso entre los migrantes y los ceutíes, que no ven una respuesta rápida que solucione esta crisis y les permita recuperar la vida normal que llevaban antes del 30 de julio. Esa desesperación es la que ha hecho que en los últimos días se hayan sucedido una serie de altercados, como peleas entre los propios migrantes y robos, que continúan produciéndose este sábado.La situación se está volviendo insostenible para los migrantes, especialmente para las familias que todavía no han conseguido plaza en las instalaciones habilitadas y aguardan que sus casos sean estudiados por las autoridades, y también para los vecinos, entre quienes crece el temor a que estos asentamientos se conviertan en focos de conflicto.En el solar junto a la entrada del Polígono Industrial del Tarajal, donde en la madrugada del jueves al viernes ardieron 42 chabolas, más de un centenar de marroquíes, la mayoría jóvenes y algunos niños, siguen acampados en las tiendas que han podido reconstruir. Todo apunta a que el fuego se produjo de manera accidental debido a una pelea entre dos de los migrantes en una de las chabolas, que provocó que cayeran al suelo unas velas que tenían dentro. Este sábado, todavía quedan restos del fuego, como en uno de los coches quemados.La tensión en las zonas más ocupadas por migrantes se produce tanto de día como especialmente al caer la noche. Además del incendio en las chabolas del Taraja, la noche del viernes al sábado ha estado marcada por la constante de las reyertas y los robos.De hecho, nuevos enfrentamientos en la zona del Chorrillo y en las naves del Tarajal han llevado este sábado a la detención de ocho personas —seis ceutíes y dos migrantes—, mientras que otras tres han resultado heridas por arma blanca, una de ellas trasladada al hospital. Por otro lado, tres migrantes también han sido detenidos este sábado por un intento de robo frente a un supermercado, según informa TVE. El móvil del robo es el desencadenante de muchos de estos altercados, mientras que otras veces aprovechan la coyuntura como la de un incendio para entrar en las chabolas de otros migrantes y hacerse con algo de valor.