Washington (EFE).- La economía de Estados Unidos se enfrenta a una semana crucial con la inflación resistiéndose a bajar, lo que podría forzar a la Reserva Federal a anunciar el miércoles una subida de los tipos de interés que lastraría el acceso al crédito y complicaría las cuentas de las familias en plena campaña electoral de medio mandato.

Los datos del IPC correspondientes al mes de agosto dados a conocer el viernes, los últimos en publicarse antes de la reunión de política monetaria que la Fed celebra la próxima semana, mostraron una subida de precios que se mantiene persistente y que aviva la posibilidad de que el banco central opte por incrementar el referencial.

Debido a un nuevo incremento de los precios del combustible derivado de la guerra contra Irán, el indicador se mantuvo plano en el 3,4 % interanual en agosto después de haber registrado bajadas en los dos meses anteriores.

El dato subyacente, que excluye energía y alimentos por su volatilidad, sí mostró un descenso con respecto a julio, pero fue de apenas una décima hasta quedar en el 2,4 %.

La cifras revelaron así un encarecimiento de bienes y servicios que aún queda por encima de la meta del 2 % marcada por la Fed y los operadores en Wall Street reaccionaron el viernes asegurando posiciones y anticipando que la entidad emisora incrementará el precio del dinero (actualmente en una horquilla entre el 3,5 y el 3,75 %) en un cuarto de punto, en lo que supondría la primera subida de tipos en el país desde julio de 2023.