A pesar de los años transcurridos tras la muerte de Franco, el fascismo sigue latiendo en España a la espera de algún brote extranjero para poder asomar la cabeza. Algo así dijo una vez Javier Krahe con acierto.

El pronóstico lo estamos viviendo estos días; como ejemplo sirvan los que llevan España por bandera y piden para Ceuta la aplicación del artículo 116 de nuestra Constitución. Llegando a asegurar que el artículo 116 favorecería al gobierno al no poder convocar elecciones mientras dure el estado excepcional. Es lo que tiene este país, que además de carecer de cultura de raíz política carece de comprensión lectora.

Porque, para quien no lo sepa, el artículo 116 de la Constitución Española regula el estado excepción, haciendo de su aplicación lo más parecido a un golpe de Estado democrático avalado por el Parlamento. Y eso nos remite al hombre que acuñó y definió el concepto moderno de tal decisión en el juego político, me refiero a Carl Schmitt, brillante jurista nazi cuyo ideario sigue teniendo vigencia hoy en día. Sin ir más lejos, en los últimos años han venido a coincidir tres libros que llevan su nombre.

El primero, el más reciente, es la biografía trazada por José Luis López de Lizaga donde el profesor titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza da cuenta de lo contradictorio que resulta un pensador del calibre intelectual de Schmitt; de tremenda intuición, pero lastrado por su ideal autoritario. Se titula Carl Schmitt. Lucidez y ceguera.(Alianza).