Toa Baja - Las vidas de Adrián Ventura Torres y su madre, Amarat Torres Bonano, dieron un giro de 180 grados el verano de 2024, cuando el joven sobrevivió un accidente laboral que le hizo perder el movimiento en todas sus extremidades. Pero, lo que nunca perdió fue el amor incondicional de su mamá, quien insiste en que su hijo “es un milagro”, que sigue buscando alternativas –desde su silla de ruedas– para recibir un tratamiento innovador fuera de Puerto Rico. La tarde del 7 de junio de 2024, Adrián y sus compañeros de trabajo montaban una pantalla de un “billboard” para un juego de soccer, en Bayamón. Debían instalar una estructura de 15 pies con la ayuda de una grúa, pero no había chofer autorizado que la condujera. Bajo presión, decidieron cargarla entre varios compañeros. En medio de los difíciles movimientos, otro obrero soltó la estructura donde colocarían la pantalla y todo el peso cayó sobre Adrián.“Eran ya las 5:00 y pico de la tarde y estábamos todos desesperados porque había que terminar ese montaje, porque había evento al otro día. Como uno tiene toda esa presión, decidimos subirla a mano. En el transcurso, uno de los muchachos empezó a quejarse de que no podía, que le pesaba mucho y su hermano, simplemente, la dejó soltar. Al momento que eso soltó... era una estructura de 15 pies de largo, algo grande, pesado. Todo el peso me cayó a mí. Yo traté de esquivarlo, pero me dio en la parte de atrás de la cabeza, y eso fue lo que ocasionó la fractura en la vértebra”, contó desde su nuevo hogar, en Toa Baja. Sentado en su silla especializada y luciendo una gorra azul marino –logrando un parecido con Benito Martínez Ocasio, Bad Bunny–, el joven, de 29 años, narró cómo trascurrieron los minutos de camino al hospital. A pesar de la grave lesión y toda la sangre que perdió, nunca estuvo inconsciente. “Todo el tiempo estuve tirado en el piso, con un montón de sangre, pero consciente.Tenía toda esa adrenalina y asustado porque pensaba que me iba a morir”, dijo. Ventura Torres sufrió un accidente laboral, en 2024, cuando montaba un “billboard” y una estructura de 15 pies le cayó encima. Ahora, está recolectando dinero para poder trasladarse a México y operarse. (Ramon "Tonito" Zayas)“De camino en la ambulancia, yo tuve hasta que pelear con esa gente porque no querían ni prender la sirena”, abundó sobre su lucha por salvar su vida. Su tía alertó sobre el terrible accidente a su mamá, quien residía en Carolina del Sur desde 2015 y se encontraba en un retiro espiritual. “Agradezco a Dios que haya sido de esa manera porque, quizás, si hubiese recibido la noticia en otro lugar, no hubiese tenido el apoyo y yo no sé dónde estaría hoy. Yo perdí la noción. Todas esas mujeres de esa congregación me sostuvieron en lo que yo me podía componer y guiar hasta mi casa, preparar una maleta y salir para Puerto Rico”, narró Torres Bonano.Adrián estuvo en el Hospital de Trauma del Centro Médico del 7 al 25 de junio. Luego de su cirugía, lo transfirieron al Hospital Industrial, donde le dieron de alta en abril de 2025. Pasó casi un año viviendo en el centro de salud mientras encontraba una casa adaptada a sus condiciones.“La cirugía, simplemente, fue para remover los pedazos de la vértebra, que se rompe en tres pedazos. Remueven para, simplemente, fijar cabeza con tronco”, detalló su mamá.El director médico del Hospital de Trauma, Pablo Rodríguez Ortiz, coincidió en que su recuperación fue un milagro en comparación con otros casos de lesiones en la vértebra cervical 4 (C4), que ayuda a sostener el peso de la cabeza, protege la médula espinal y permite mover el cuello. Además, esta vértebra protege el nervio frénico que controla el movimiento del diafragma.Ventura Torres pasó casi un año viviendo en hospitales mientras encontraba una casa adaptada a sus condiciones. (Ramon "Tonito" Zayas)“Hay un nervio que va al diafragma para que pueda respirar y ese nervio está entre la C3 y C4. La mayoría de la gente que tiene lesiones en C4 termina con ventilador porque no puede respirar, porque ese nervio está afectado. Hay que darle gracias a Dios que (Adrián) puede respirar, porque la mayoría de las personas con fractura en la C4, C3 o C5 no pueden respirar por sí solas y tienen que tener un pulmón mecánico conectado para toda la vida”, comentó el cirujano, con más de 25 años de experiencia en traumatología.“Volver a aprender desde cero”Para Adrián, los cambios han sido dolorosos, ya que ha tenido que “volver a aprender desde cero” entre citas médicas, lecturas sobre tratamientos para lesiones de la médula espinal y el uso de herramientas desde arriba de su cuerpo para funciones de su diario.“Uno va volviendo a adaptarse y aprendiendo. Son muchos cambios; la pérdida de independencia y muchas cosas... Pero estamos mejor”, aseguró. Expuso que “el costo de vida para alguien que sufre un ‘spinal cord injury’ (lesión en la médula espinal), en el primer año, se estima en $1 millón, porque requiere muchos artefactos”. Rodríguez Ortiz concordó en que las lesiones de médula espinal son altamente costosas. “No son tan frecuentes, pero la mortalidad es muy alta. Las hospitalizaciones son prolongadas y tienen un patrón bastante común: usualmente, son hombres y son en el pecho. Una de las mayores causas son las caídas”, dijo el médico, al destacar la campaña de la Sociedad Puertorriqueña de Ortopedia y Traumatología para evitar lesiones, que son “95% prevenibles”.Entre 2019 y 2022, en el Hospital de Trauma se atendieron 145 pacientes con una lesión traumática de la médula espinal. En ese período, fueron 57 casos de personas entre los 20 y 39 años y 123 hombres. Torres Bonano, madre del joven, también tiene condiciones en la columna vertebral que han empeorado, por lo que necesita asistencia para labores en la casa. (Ramon "Tonito" Zayas)“Abandoné todo a la que yo entré a Centro Médico. Yo abandoné mi trabajo, mi casa, todo, y viví en Centro Médico con maleta. Todo lo que hay aquí es donado, porque yo no tenía dónde vivir en Puerto Rico. No lo daban de alta hasta que yo tuviera un techo para proveerle. Lo acababa de perder todo. Vine con mis ahorros que se acabaron en menos de un año”, relató, en tanto, Torres Bonano. Desde que llegó a Puerto Rico a raíz del accidente, la madre de Adrián también ha visto empeorar sus condiciones en su columna vertebral. “Tengo que hacer todo lo que no puedo hacer y he llevado la condición a un estado bien crítico”, dijo, insistiendo en la necesidad de una persona que brinde apoyo en las labores domésticas, lo que ayudaría a manejar el cúmulo de tareas para cuidar a su hijo.El acalde de Toa Baja, Bernardo “Betito” Márquez García, comentó que el ayuntamiento ofreció una enfermera que les visita semanalmente, pero estaría en disposición de evaluar el caso para asignar una ama de llaves. Pero, al mismo tiempo, indicó que la escasez de estas profesionales municipales es una necesidad “imperiosa”. Solo cuentan con 50 para un pueblo de 73,000 habitantes. “Tenemos sobre 500 solicitudes en lista de espera. La demanda es mucho más que la oferta que tenemos de servicio. Las necesidades sobrepasan los recursos que tenemos en el Municipio”, sostuvo. En su rehabilitación, Ventura Torres ha conectado con herramientas que las compañías de servicio desconocen, siendo pieza clave en la educación de proveedores de salud. (Ramon "Tonito" Zayas)“Adrián Se Levanta”En la búsqueda de que conecten con su historia y colaboren con su nueva vida en la isla, la familia creó la cuenta en Facebook “Adrián Se Levanta”. “El propósito es empezar a enseñarle a la gente, porque he visto muchos que no saben nada (de la lesión de médula espinal), al igual que yo no sabía tampoco. (Busco) exponer las cosas de la vida y el progreso”, destacó el joven.En su estadía en el hospital, Adrián supo de un tratamiento de estimulación epidural innovador que le ha dado un poco de esperanza, pero es altamente costoso por el traslado y otros gastos asociados a la cirugía, pues aún no ha sido aprobado por la Administración federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés).“Implantan, en tu columna, unos electrodos y esos electrodos mandan la corriente a los músculos. Eso funciona junto con terapia. Por ejemplo, si vas a usar el brazo, pues, ellos configuran eso para que los músculos del brazo levanten el brazo. A la larga, lograr establecer otra vez esa conexión. Eso es lo que han logrado, junto con células madre”, explicó sobre el tratamiento en el programa Verita Neuro, en México.“Es un milagro. Dios quiso que él se quedara porque, cuando él testifica que él es quien pone a todo el mundo a que llamen (a la ambulancia), él no perdió su mente… Si él hubiese quedado inconsciente, nadie sabía qué hacer. Los de la ambulancia ni prendieron la sirena y él estaba pendiente”, destacó su madre.El joven también se encuentra en preparativos para lanzar su línea de ropa y accesorios, como una vía de generar ingresos. (Ramon "Tonito" Zayas)Para que Adrián logre su tratamiento en México, tiene una meta de recaudar $250,000, monto que contempla $150,000 para el programa en Verita Neuro y gastos de cuido y traslado, incluyendo una ambulancia aérea, ya que su condición le impide viajar en vuelos comerciales.“Estoy agradecido con todo el apoyo de Puerto Rico, con todo el mundo que se ha conmovido. Honestamente, nunca esperé nada de esto. Incluso, no soy persona de estar pidiendo ni nada. Ver todo esto, me conmueve”, puntualizó.---Puede colaborar con Adrián Vetura Torres a través de su cuenta de GoFundMe; a través del (803) 596-5483 para ATH Movil o Zelle; o aramat34@gmail.com para PayPal. Referencia
“Es un milagro”: accidente laboral dejó cuadripléjico a joven y ahora busca tratamiento innovador fuera de Puerto Rico
Adrián Ventura Torres, a quien le cayó encima una estructura de 15 pies, mantiene viva la esperanza de recuperar su movilidad, para lo recauda fondos junto a su madre







