Lo primero fue una camioneta anaranjada y un plato volador. Al lado un cartel que daba cuenta de la abducción en 1981. Luego llegaron los aromas, el oleaje de la laguna, el mondongo, el dulce de aguay y las lenguas. Así ingresé en Caá Cati, un pueblo que abre sus puertas a la poesía, al desconcierto, a la música y al encuentro. Asistía a la 13 Feria del libro, bajo el lema “Hermandad guasú”. En guaraní “guasú”, grande. ¿Será que cuando se dejó de lado una lengua, la potencia de representación de sus historias reaparece en las nuevas generaciones? Qué frescura escuchar lo propio de distintas fuentes. Y se siente a lo grande: ediciones bilingües, canciones que combinan palabras, lecturas simultáneas y un silencio albergador. Hermandad guasú Borges dijo: “La patria queda en Corrientes”, como si hubiera captado un pasado vivo. La musicalidad de la convivencia, quizá sin saberlo, también la propia… En los años cincuenta su madre contrató a Fanny (Epifania Úveda), recién llegada de Colonia Romero, un pueblo próximo a Caa Catí. Trabajó en la casa familiar hasta que Borges y María Kodama se fueron a Ginebra, en 1985. Seguramente la voz de Fanny, impregnada del guaraní –era su lengua materna– alcanzó los oídos de Borges por donde ingresaban todas las palabras del mundo, ya estando ciego.