Me pregunto si Milei es consciente de sus contradicciones y aprovecha la pérdida de capacidad de inteligir, relacionar mensajes y sostener un pensamiento crítico de las audiencias actuales y no le da vergüenza frente a sí mismo y a quienes aún conservan esas capacidades, o él mismo las perdió. Con la reciente nacionalización de su posición se podría conjeturar que la causa de Malvinas pudiera reportarle hipotéticos beneficios electorales que justificaran su alevosa exposición a la contradicción, pero ayer en el Día del Maestro haber agradecido “a todos los docentes en su empresa civilizatoria” siendo el presidente que más los ha perjudicado y con el mismo video hecho por inteligencia artificial además use a Sarmiento aprobando su gestión da vergüenza ajena. Quizás la falta de vergüenza, ese pudor casualmente civilizatorio del que el Presidente carece, haya sido un motor que lo hizo atractivo como candidato pero en el ejercicio de la primera magistratura, con los años, termina siendo contraproducente.

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