La industria textil argentina atraviesa un escenario crítico, marcado por la caída de la producción, el bajo uso de la capacidad instalada y una creciente participación de los productos importados, que ya representan cerca del 70% del mercado interno. En ese contexto, entidades del sector denunciaron una situación de “competencia fraudulenta” y reclamaron condiciones comerciales equitativas para la producción nacional.

La Fundación Pro Tejer atribuyó parte de las dificultades a los cambios en la política comercial implementados por el gobierno de Javier Milei y sostuvo que la mayor apertura al ingreso de productos extranjeros no estuvo acompañada por mejoras suficientes en las condiciones de competitividad de la industria local.

“El escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, en un contexto de demora de medidas para reducir carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica de la economía argentina”, señaló la entidad.

Pro Tejer recordó que históricamente el mercado interno se abastecía en partes iguales con producción nacional y productos provenientes del exterior. Esa relación cambió sustancialmente y, en la actualidad, las importaciones representan cerca del 70% del total.