La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados. Así lo expresó Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, quien alertó sobre la caída de la actividad y cuestionó la falta de medidas estructurales para sostener al sector productivo nacional.
El dirigente explicó que los beneficios anunciados por el Gobierno alcanzan únicamente a una parte de la industria de la indumentaria y no a todo el entramado textil. En ese sentido, remarcó que el sector vinculado al tejido y la confección de telas aún no recibió la declaración de emergencia que permitiría aliviar costos laborales. “Ya no hay que debatir la crisis que atraviesa el sector, con una capacidad instalada que se está ocupando al 40% en promedio”, sostuvo Fasano.
Crisis productiva y presión impositiva
El empresario aseguró que actualmente solo funciona una mínima parte de la maquinaria instalada en las fábricas textiles y señaló que la situación se agrava por la caída del consumo interno. “Hay 3 de cada 10 máquinas en Mar del Plata que están funcionando”, afirmó.
Además, indicó que la reducción temporal de cargas patronales representa un alivio parcial, aunque insuficiente frente al escenario actual. Según explicó, el problema central sigue siendo la falta de demanda y el peso de los impuestos sobre el consumo y la producción. “Aproximadamente el 42% del promedio de la economía es lo que se grava al consumo”, señaló.














