José Carlos Rodríguez I

Santiago de Compostela (EFE).- El festival de música electrónica WOS convierte cada año a Santiago en un gran escenario y en su IX edición se reivindica como un proyecto «de nicho», «con vocación internacional», integrando desde la periferia salas de conciertos, teatros, iglesias, parques y otros espacios para conformar una experiencia cultural «única».

El director de WOS, Iván Arias, explica en una entrevista con EFE que la elección de Santiago no fue casual. La idea surgió hace más de una década, a partir de una experiencia de incubadora cultural inspirada en Nueva York y de la convicción de que Galicia necesitaba «proyectos capaces de relacionar a sus agentes culturales con el exterior».

«Llevo años pensando que Santiago era una de las ciudades idóneas para hacer un festival multiespacio», señala Arias, que destaca la alta concentración de lugares patrimoniales con características muy diferentes a pocos minutos andando.

Aunque el WOS nació inicialmente con otra orientación musical, Arias decidió llevarlo en 2016 hacia la electrónica de vanguardia y otras propuestas situadas «en los márgenes» de sus respectivos estilos.