Comprar una vivienda en España no implica solo afrontar el precio del inmueble. A lo largo de los años, el propietario deberá hacer frente a distintos impuestos desde el momento de la adquisición hasta una eventual venta. El asesor fiscal Emilio Baena ha puesto una cifra a esa carga tributaria: un piso comprado por 200.000 euros puede llegar a acumular 124.000 euros en tasas durante todo su ciclo de vida."Comprar una vivienda en España es firmar, sin saberlo, una suscripción con Hacienda que dura toda la vida del inmueble", ha advertido Baena en una publicación en LinkedIn, en la que ha recuperado las conclusiones de un estudio presentado en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Según explica el asesor, esos 124.000 euros no corresponden a un único tributo ni se pagan de una vez, sino que son el resultado de acumular los distintos gravámenes que afectan a una vivienda durante las fases de compra, propiedad y posterior transmisión. "Por separado, cada cobro parece asumible. Juntos, se comen más de la mitad de lo que pagaste por la casa", resume.El estudio de Fedea concluye que la presión fiscal soportada por un inmueble a lo largo de todo su ciclo económico puede superar el 62% de su precio de adquisición al sumar los tributos que inciden sobre él. Aplicado a una vivienda de 200.000 euros, ese porcentaje equivaldría a algo más de 124.000 euros.Se trata, no obstante, de un escenario que puede alcanzarse, no de una factura fija que vaya a pagar cualquier propietario. La cantidad final dependerá, entre otros factores, de dónde se encuentre el inmueble, si es nuevo o usado, cuánto tiempo permanezca en propiedad, su evolución de precio y las circunstancias en las que finalmente se venda.Tres momentos para pagar impuestosBaena divide esa factura en tres grandes etapas. La primera llega incluso antes de instalarse en la vivienda. Cuando compras, señala, entran en juego el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) en las viviendas de segunda mano o el IVA, acompañado del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD), en determinados supuestos de vivienda nueva. La segunda etapa se prolonga durante todos los años que se mantiene la propiedad. Ahí aparece el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), un tributo municipal que se abona periódicamente. "Cada año que la tienes: IBI, sin que hayas movido un euro", sintetiza el asesor.Y la fiscalidad tampoco desaparece cuando se decide vender. Si existe una ganancia patrimonial, puede tributar en el IRPF, mientras que el vendedor puede tener que abonar también el impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, conocido popularmente como plusvalía municipal.Para Baena, el problema está en que esos impuestos aparecen de forma separada y en momentos distintos, por lo que el propietario puede no ser consciente de la factura acumulada. "Detrás de ese 62% hay tres cobros distintos, en tres momentos distintos, de tres administraciones que no se coordinan entre ellas", sostiene. El asesor también pone el foco en la posición de España respecto a otros países europeos. El análisis de Fedea sitúa a España entre los países con mayor peso de los impuestos sobre la propiedad: estos representan alrededor del 6,9% de los ingresos fiscales, por detrás de Luxemburgo, Francia y Bélgica en la comparación utilizada por el estudio. "Y mientras tanto seguimos buscando el problema de la vivienda en cualquier sitio menos en la fiscalidad que la atraviesa entera", critica Baena, que termina planteando una cuestión: "¿Bajar estos impuestos abarataría de verdad la vivienda?".El propio estudio que utiliza como referencia plantea reformas fiscales, entre ellas tipos reducidos de IVA para determinadas primeras compras, cambios en el ITP y medidas destinadas a favorecer la rehabilitación y el alquiler asequible. Fedea recoge además que la presión fiscal no es el único elemento que dificulta el acceso a la vivienda: los expertos participantes en la presentación señalaron también la escasez de oferta, la regulación del suelo, los retrasos en las licencias y la burocracia.
Emilio Baena, asesor fiscal: "Comprar una vivienda en España es firmar, sin saberlo, una suscripción con Hacienda que dura toda la vida del inmueble"
El experto señala que un piso de 200.000 euros puede llegar a acumular 124.000 euros en gravámenes en diferentes fases.






