La Agencia Internacional de la Energía (AIE), que lleva seis meses alertando de un shock energético histórico por la guerra de Irán, ha presentado hoy su informe mensual de septiembre, que presenta un escenario aún más negro. La confluencia de la crisis de Ormuz con la escalada bélica en el mar Negro ha provocado, según el organismo que agrupa a los principales compradores de hidrocarburos, la mayor interrupción en el suministro de la historia. Además, ante la llegada del invierno y con medio año de crisis a las espaldas, las reservas mundiales están muy tensionadas en regiones como la europea.El precio del brent superó esta semana los 100 dólares, algo que no se veía desde julio, cuando las hostilidades entre Estados Unidos e Irán estallaron de nuevo. Este viernes el precio tocó, de madrugada, los 109, a medida que se intensificaban los combates entre militantes hutíes con base en Yemen y fuerzas respaldadas por Arabia Saudí, aumentando las preocupaciones sobre el transporte de petróleo por el sur del mar Rojo, una salida alternativa que está permitiendo a Arabia Saudí eludir el bloqueo del golfo Pérsico.Los últimos datos de la agencia indican un déficit de unos 1,7 millones de barriles de petróleo diarios este año, en comparación con un déficit de 1,3 millones que estimaba hace un mes. La agencia asegura además que “las reservas siguen bajando en el cuarto trimestre, en lugar de aumentar marginalmente, como se pronosticaba anteriormente”. Las refinerías europeas, según destaca el informe, han estado reduciendo sus existencias, a la espera de una bajada en el precio. El 11 de marzo se anunció la mayor liberación coordinada de reservas en la historia de la AIE, para tratar de influir en la escalada de los precios. Aún así, “los inventarios globales de petróleo han estado cayendo a ritmos récord”, afirman. Solo en agosto la agencia con base en París asegura que los inventarios mundiales de crudo sufrieron una caída de 95 millones de barriles, una cifra que, desde el inicio de las hostilidades, se eleva hasta los 500 millones de barriles retirados de las reservas.El último informe destaca que la producción de petróleo ruso se ha reducido un 30% desde que Moscú inició la guerra en Ucrania en febrero de 2022. Los ataques con drones que el ejército ucranio ha impulsado en los últimos meses para dañar la infraestructura energética Rusia están causando estragos. Además el organismo apunta a que la restauración del suministro podría alargarse ya que las sanciones occidentales están surtiendo efecto, al complicar los reemplazos y las reparaciones de la maquinaria. La reducción en la oferta ligada al cierre de Ormuz y, también, a Rusia ha tenido como consecuencia una subida del precio de más de un 50% desde el 27 de febrero. Este aumento, que ya sitúa el barril más allá de los 100 dólares, hará que la demanda se reduzca aún más de lo previsto, según la agencia: “Con los suministros aún limitados y los almacenes comerciales agotándose rápidamente, podrían ser necesarias nuevas reducciones de la demanda en los próximos meses para cerrar la brecha”. Se trata de la reducción en la demanda más pronunciada desde que la pandemia de Covid-19 hundió el consumo global.El shock en la oferta podría resarcirse si se frenasen los ataques en el Golfo Pérsico y el bloqueo en el estrecho de Ormuz. Para buscar una salida, Irán y los países del Golfo se prevén reunirse el próximo lunes, según ha avanzado este viernes el Financial Times. Sería el primer encuentro entre los máximos responsables de Exteriores de los países del Golfo y un alto representante iraní desde que EE. UU. e Israel lanzaron el primer ataque conjunto sobre la República Islámica el pasado 28 de febrero.
La AIE plantea un escenario energético sombrío para el invierno, con cada vez menos oferta y reservas en mínimos
La producción rusa cae un 30%, agravando la presión en el mercado después de seis meses de bloqueo de Ormuz








