La enorme montaña blanca de residuos que durante décadas ha ocupado las marismas del río Tinto, convertida para muchos onubenses en un monumento a la desidia ambiental y a un modelo industrial que antepuso la producción a la conservación del entorno, vuelve a situarse bajo el foco. El último informe de la Dirección General de la Costa y el Mar, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, detecta problemas de estabilidad y posibles filtraciones en las obras de clausura de las balsas de fosfoyesos. Este documento al que ha accedido EL PAÍS, fechado el 30 de julio de 2026 y remitido a la Audiencia Nacional, supone un nuevo argumento para quienes llevan años cuestionando el proyecto de clausura de las balsas de residuos y de la restauración de las marismas que debe acometer por orden judicial la empresa Fertiberia.Esos desechos tóxicos y radiactivos son el resultado de los vertidos de residuos de la fabricación de fertilizantes que Fertiberia depositó durante más de cuatro décadas (entre 1968 y 2010) en estas balsas con el permiso del Estado. En 2007, la justicia ordenó el cese de esos vertidos e instó a la empresa a que restaurara la zona. Pero los años pasaban sin que se llevara a cabo la clausura. Finalmente, la Audiencia Nacional tomó el control del proceso en 2014 y desde entonces realiza un seguimiento de esa restauración que sufre cada poco nuevas dilaciones. En 2020 Fertiberia presentó su proyecto, que supone el encapsulado de más de 100 millones de residuos que se acumularon. Luego se cubrirán con tierra y vegetación. Empezó a ejecutarlo en 2024 entre críticas por la solución finalmente elegida. La Audiencia Nacional sigue tutelando el proceso y en el reciente informe de seguimiento de Costas se identifican problemas de erosión, estabilidad y permeabilidad en una de las estructuras clave de la restauración. Fertiberia atribuye las incidencias a una fase normal de ejecución de las obras y asegura que adoptará las medidas para garantizar la estanqueidad prevista.Durante años, las críticas al proyecto de restauración de las balsas de fosfoyesos llegaron desde colectivos ciudadanos, organizaciones ecologistas, investigadores universitarios y, más recientemente, desde el Instituto Nacional de Toxicología. Ahora es un informe incorporado por el propio Ministerio para la Transición Ecológica el que vuelve a poner el foco sobre la eficacia de las actuaciones que se están ejecutando.Este documento —titulado Sexto Informe de Seguimiento y Control de las Medidas Efectuadas en el Proyecto de Clausura de las Balsas de Fosfoyesos de Huelva— recoge las conclusiones de un análisis elaborado por Emgrisa, la empresa pública encargada de supervisar las obras. El documento examina el funcionamiento del denominado tacón perimetral del apilamiento 2, una de las barreras destinadas a aislar los residuos y evitar afecciones al entorno.Las conclusiones no son menores. Los técnicos detectan un aumento de los procesos de erosión e inestabilidad, con presencia de grietas, cárcavas y deslizamientos provocados por las lluvias. También advierten de incumplimientos en varios de los parámetros geotécnicos analizados y señalan que algunas zonas del cierre perimetral no se ajustan a lo previsto en el proyecto.Pero uno de los aspectos que más llama la atención es la detección de evidencias de filtraciones de agua. El informe describe salidas de agua, humedades y precipitados salinos en distintos puntos del talud exterior del cierre perimetral. Además, los ensayos realizados reflejan valores de permeabilidad superiores a los contemplados inicialmente en el diseño de la obra. El documento también plantea dudas sobre el comportamiento futuro de esta infraestructura al señalar que no pueden descartarse problemas de disolución a medio y largo plazo por la interacción entre determinados materiales del tacón y las aguas ácidas presentes en el interior de los apilamientos.Tras recibir el informe técnico el pasado 16 de julio, la Dirección General de la Costa y el Mar trasladó el 22 de ese mismo mes estas conclusiones a Fertiberia, reclamando información sobre las actuaciones realizadas y las medidas adoptadas para corregir las deficiencias observadas. Ese mismo día, Costas informó igualmente a la Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Huelva. Sin embargo, fuentes de la Junta consultadas por este medio aseguran que, por el momento, no han recibido dicho informe.Una polémica que dura décadasLas balsas de fosfoyesos ocupan unas 1.200 hectáreas de marismas del río Tinto, a menos de 300 metros del casco urbano de Huelva. Los residuos se depositaron directamente sobre suelo natural, sin aislamiento. Entre esos materiales figuran fosfoyesos, fosfoyesos negros, residuos de pirita, polvos industriales y elementos radiactivos como cesio-137. Diversos estudios también han documentado la presencia de aguas ácidas que alcanzan el entorno estuarino. Por eso, el nuevo informe tiene especial relevancia. Porque llega después de una larga sucesión de advertencias científicas que cuestionaban la solución planteada por Fertiberia.En 2022, el comité de expertos constituido a petición del Ayuntamiento de Huelva ya sostuvo que el encapsulamiento de los residuos podía servir como medida de contención, pero no debía considerarse una solución definitiva para recuperar las marismas. Los investigadores defendían que la actuación podía “ganar tiempo”, pero no eliminaba el problema ambiental de fondo.La advertencia fue todavía más contundente en el informe elaborado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses a petición de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Aquel dictamen concluyó que el proyecto era “insuficiente e ineficaz para la protección ambiental exigible”, que no evitaba la liberación continuada de contaminantes y que no garantizaba la restauración ambiental del espacio afectado.Ahora, las incidencias detectadas durante la ejecución de las obras son interpretadas por los críticos del proyecto como una confirmación de aquellas reservas. Para el portavoz de Mesa de la Ría, Rafael Gavilán, el nuevo informe “evidencia, una vez más”, lo que la organización viene denunciando desde hace años. A su juicio, el proyecto de Fertiberia es “inviable” e “ineficiente” y necesita ser replanteado por completo. Gavilán recuerda además que la Fiscalía ya pidió una nueva evaluación ambiental mediante un incidente de ejecución al que se adhirió la organización y anuncia que volverán a dirigirse a la Audiencia Nacional tras conocerse el contenido del informe. “Los estudios científicos han demostrado que este proyecto no va a cumplir con el mandato de la sentencia de 2007 de la Audiencia Nacional y, por lo tanto, tiene que plantearse un proyecto nuevo que verdaderamente suponga una restauración de la marisma”, sostiene.Una lectura parecida realiza WWF. Su portavoz en Huelva, Juanjo Carmona, considera que el documento “viene a constatar” las deficiencias que han denunciado reiteradamente. Para la organización ecologista, la cuestión que debe aclararse ahora es si los problemas detectados responden a defectos del propio proyecto, a una ejecución inadecuada de las obras o a una combinación de ambas circunstancias. “El papel lo aguanta todo, pero su tránsito a la realidad no”, afirma Carmona, quien sostiene que los trabajos no están alcanzando los objetivos de recuperación previstos y que continúan existiendo riesgos para el medio ambiente y para la población de Huelva.Las filtraciones detectadas tampoco han sorprendido al catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Huelva Rafael Pérez López, uno de los integrantes del comité de expertos que analizó el proyecto años atrás y autor de diversos estudios sobre los efectos de estos depósitos en el estuario. El investigador asegura que la presencia de filtraciones era “totalmente previsible” y recuerda que ya había sido advertida en estudios anteriores.Según explica, ese fenómeno está relacionado con la dificultad de impedir completamente el acceso del agua del estuario durante las mareas. “Dichas filtraciones solo cesarían si limitáramos el acceso del agua del estuario durante las subidas de la marea; algo que es muy complicado y que requiere de un cierre perimetral más complejo que el que parece que están haciendo”, señala, aunque reconoce que desconoce los detalles exactos de la actuación actualmente en ejecución.La respuesta de FertiberiaFrente a las críticas, Fertiberia defiende que los trabajos se están desarrollando con normalidad y conforme a la planificación establecida en el Proyecto Restore 20/30. La compañía sostiene que el proceso de restauración avanza “con total transparencia” y dentro de las circunstancias habituales de una obra de esta complejidad. Según explica, la barrera perimetral analizada por Emgrisa se encuentra todavía en fase de ejecución y, como ocurre en este tipo de infraestructuras, está sometida de forma permanente a comprobaciones, controles y actuaciones de ajuste antes de su finalización.La empresa interpreta que las observaciones recogidas por el ministerio se enmarcan precisamente en ese contexto y señala que las filtraciones detectadas afectan a una zona concreta de la barrera que aún se encuentra en construcción. Fertiberia asegura que esa circunstancia está siendo analizada técnicamente y que se adoptarán las medidas complementarias necesarias para garantizar las condiciones de estanqueidad previstas en el proyecto para todo el perímetro.La compañía añade que cualquier actuación correctora será comunicada y evaluada por las administraciones competentes antes de su implantación, insistiendo en que mantiene un “firme compromiso” con la ejecución del proyecto y con su culminación conforme a todas las garantías técnicas y ambientales exigibles.