“La princesa Astrid ha fallecido”, ha anunciado este viernes, 11 de septiembre, la casa real noruega. “Su majestad el rey ha recibido con gran pesar la noticia”, dice el breve comunicado. Hace solo 14 días que el monarca del país nórdico es Haakon VIII, quien asumió el cargo tras la muerte de su padre, el rey Harald, el pasado 28 de agosto a los 89 años. La última aparición de Astrid de Noruega, fallecida a los 94 años, fue el pasado miércoles, durante el funeral de Estado celebrado en Oslo por su hermano pequeño.Tras permanecer ingresada varios meses debido a problemas de corazón —le tuvieron que implantar un marcapasos—, y de recibir el alta médica el pasado 4 de agosto, Astrid de Noruega solo había acudido de manera estrictamente privada al hospital Rikshospitalet de Oslo para despedirse de su hermano en sus últimas horas de vida. Este miércoles 9 de septiembre, ella acompañó al resto de la familia en el funeral celebrado en la catedral de la capital y en la ceremonia íntima en la Fortaleza de Akershus, donde reposan los restos de Harald de Noruega junto a los de sus padres y sus abuelos. Eso sí, debido a su estado de salud, no formó parte del cortejo real que siguió el féretro desde el Palacio Real hasta el templo.“Querida madre, querida princesa Astrid, gracias por ser la mejor madre que pudimos tener. A lo largo de tu vida, estuviste ahí para nosotros con amor y sabiduría, calidez y buen humor. Estuviste presente para el abuelo, el rey Olav, y el tío, el rey Harald, siempre presente, leal y dedicada. Y además, para aquellos que necesitaban un poco más de atención, siempre demostraste un cariño sincero”, ha expresado la familia real noruega en un comunicado, que está firmado por sus cinco hijos (Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner), junto con sus familias. “Gracias por todos los buenos recuerdos. Siempre ocuparás un lugar especial en nuestros corazones”, se han despedido.Haakon VIII, por su parte, le ha dedicado unas palabras a su tía como nuevo monarca del país: “A lo largo de su dilatada vida, la princesa Astrid representó a la casa real con calidez y dedicación. A los 22 años, tuvo que asumir el papel de primera dama tras el fallecimiento de mi abuela, la princesa heredera Märtha”. Y añade: “En su labor, la princesa Astrid siempre mostró especial interés por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Fue muy leal y siempre desempeñó sus funciones con compromiso, presencia y un espíritu contagioso”. Tal y como recuerda la página web de la casa real del país nórdico, durante 14 años, desde 1954 hasta 1968, la princesa Astrid fue la primera dama del país. Asumió el cargo con tan solo 22 años, cuando su madre, la princesa heredera Märtha, falleció en 1954.“La tía Astrid fue un gran apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia. Aprendimos mucho de ella y nunca tuvo miedo de expresar su opinión. Su fallecimiento es una gran pérdida para nosotros. La echaremos mucho de menos. Mi familia y yo enviamos nuestras más sentidas condolencias a los amigos más cercanos de la tía Astrid”, añade el monarca en el comunicado.El pasado 3 de septiembre la princesa Astrid se dejó ver en público por primera vez desde la muerte de su hermano, el rey Harald de Noruega. Hasta ese día, no había participado en ninguna de las ceremonias parlamentarias ni en actos familiares. Entonces, acudió a la capilla ardiente localizada en el Palacio Real para velar en la intimidad los restos del monarca. Fue la propia casa real nórdica la que compartió esas imágenes privadas en su cuenta de Instagram, en las que se le puede ver sola frente al féretro, sentada en su silla de ruedas y de riguroso luto. Hoy han comunicado su muerte también en el perfil oficial de la casa real en la red social: “Su majestad el rey ha recibido con gran pesar la noticia del fallecimiento de la princesa Astrid”, dice la publicación.A pesar de su edad, la princesa Astrid se mantenía activa en la agenda institucional y continuaba acudiendo a compromisos. En mayo protagonizó sus dos últimos actos oficiales. El 4 de mayo asistió al 50º aniversario de la Asociación noruega de Dislexia en el Ayuntamiento de Oslo, donde estuvo acompañada del entonces príncipe Haakon. Unos días más tarde, estuvo presente en la fiesta del centenario de la asociación sanitaria de Blindern y Vinderen. Debido a sus problemas de salud, era una incógnita si iba a participar en la última despedida del monarca, pero sí que acompañó al resto de la familia. Estuvo presente el 9 de septiembre en la catedral de Oslo, pero en un segundo plano. Esta fue la última vez que se le vería en público. El rey Haakon VIII ha decidido que las banderas del Palacio Real sean arriadas a media asta este viernes, así como el día del funeral, del que por el momento se desconoce la fecha.Astrid de Noruega, nacida el 12 de febrero de 1932, vivió siendo niña la ocupación de la Alemania nazi el 9 de abril de 1940. Esa misma noche, cruzó la frontera noruega con sus padres, el entonces príncipe heredero Olav y la princesa Märtha de Suecia; y sus hermanos, Harald y Ragnhild (la primogénita). A mediados de agosto de ese año, se instalaron en Estados Unidos por invitación del entonces presidente, Franklin D. Roosvelt, y Astrid no volvió a Noruega hasta el 7 de junio de 1945. “El reencuentro con mi padre es el recuerdo más vívido que conservo del 7 de junio de 1945. Hacía mal tiempo, así que no podíamos ver tierra, pero recuerdo bien las pequeñas embarcaciones que nos recibieron al final del fiordo de Oslo. Fue nuestro primer encuentro con Noruega. Todos los barcos estaban decorados con banderas noruegas. A medida que avanzábamos, aparecían más y más barcos. Al final, había tantos que casi podríamos haber desembarcado sin mojarnos”, relató sobre ese momento que vivió a los 13 años.La princesa anunció su compromiso con el regatista y medallista olímpico Johan Martin Ferner en 1960, y un año después se casaron en la iglesia de Asker. La boda fue polémica en su momento porque Ferner estaba divorciado, y ni el obispo de Oslo ni el párroco de la iglesia de Asker quisieron oficiar la ceremonia. Finalmente, el padre de Astrid, ya rey de Noruega, solicitó al obispo de Nidaros, quien había bendecido formalmente su sucesión al trono unos años antes, que casara a la pareja. En julio de 1962 nació su primera hija, Cathrine. Más tarde llegaron Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian. Johan Martin, que se mantuvo firmemente en un segundo plano, asistiendo solo ocasionalmente a visitas de Estado o eventos importantes junto a su mujer, falleció el 24 de enero de 2015.“Tenía un gran sentido del humor y solía ser el alma de las reuniones familiares, gracias a su gran habilidad para contar historias y sus comentarios ingeniosos. Además, poseía una memoria prodigiosa y compartía con gusto sus recuerdos, ricos y detallados, de su infancia y juventud, especialmente de los años de la guerra. Esto enriqueció enormemente a familiares y amigos, pero también a historiadores, escritores y medios de comunicación”, destaca sobre Astrid de Noruega el obituario publicado por la casa real. Durante su vida, representó a la monarquía en innumerables viajes y funciones representativas, tanto en Noruega —como en visitas de Estado y cenas en el Palacio Real— como en viajes al extranjero. Para el recuerdo queda un particular encuentro en el verano de 1960, cuando visitó los estudios Paramount en Hollywood junto a Margarita de Dinamarca y Margarita de Suecia. Allí, las tres conocieron a un joven Elvis Presley durante el rodaje de la película Café Europa en uniforme (G.I. Blues).