NoticiaMenor incertidumbre regulatoria y repunte de la confianza destrabarían proyectos, aunque persisten problemas fiscales y de gobernabilidad que pesan.Una menor incertidumbre regulatoria podría permitir que vuelvan a moverse proyectos en sectores estratégicos que estuvieron afectados por el ruido político de los últimos años. Foto: PreansaPERIODISTA ECONÓMICO11.09.2026 04:01 Actualizado: 11.09.2026 04:01
Después de varios años en los que la incertidumbre política y regulatoria frenó proyectos clave y mantuvo rezagada la inversión, Colombia comienza a mostrar señales que podrían volver a ponerla con mayor fuerza en el radar del capital. El desafío ahora será que ese cambio de percepción se traduzca en nuevas inversiones capaces de impulsar el crecimiento.Esa es apenas una parte del panorama que muestra el más reciente reporte trimestral macroeconómico de Credicorp Capital, 'Las perspectivas de inversión en la región Andina repuntan', que hace un recorrido por las condiciones económicas actuales de Colombia, Chile y Perú, entre otras economías latinoamericanas. LEA TAMBIÉN En el caso colombiano —según los analistas de la firma— hay un dato que dimensiona el problema. Aunque la economía creció 2,9 por ciento anual en el primer semestre de 2026, la inversión apenas avanzó 0,8 por ciento y su participación dentro del PIB permanece en un bajo 16,7 por ciento. En contraste, el consumo total aumentó 4,3 por ciento y el público se disparó 12,6 por ciento, su mayor crecimiento en dos décadas. Es decir, la economía ha seguido avanzando, pero apoyada mucho más en el gasto que en la ampliación de su capacidad productiva.Desde Credicorp Capital esperan que esa composición comience a cambiar. Su escenario contempla una moderación del consumo público por los recortes de gasto anunciados por el nuevo Gobierno y un menor dinamismo del consumo de los hogares por la inflación, las altas tasas de interés, la reducción de las remesas medidas en pesos y la normalización del mercado laboral.La inversión, por el contrario, debería comenzar a recuperarse gradualmente.La razón está en que una menor incertidumbre regulatoria podría permitir que vuelvan a moverse proyectos en sectores estratégicos que estuvieron afectados por el ruido político de los últimos años. El informe destaca, además, que después de las elecciones presidenciales han mejorado tanto la confianza empresarial como las expectativas de inversión. La confianza no basta Ese mejor ambiente, sin embargo, no elimina los obstáculos. Credicorp Capital señala, además, que ha disminuido la prima de riesgo del país, el peso ha mostrado un mejor comportamiento relativo y se ha recuperado la confianza empresarial. Detrás de ese optimismo está la expectativa de un plan fiscal creíble y de una agenda orientada a recuperar la inversión y reducir la incertidumbre regulatoria. Pero el frente político sigue siendo una fuente de riesgo. El informe advierte que la gobernabilidad será uno de los principales desafíos debido a la elevada polarización y a la fragmentación del Congreso. A ello se suma una situación fiscal compleja. Según las estimaciones de Credicorp Capital, el déficit podría alcanzar 7,2 por ciento del PIB este año y, en un escenario inercial que incorpora obligaciones previamente no financiadas, un manejo más conservador de la deuda y los recursos requeridos para la reconstrucción tras el terremoto, llegaría a 9,4 por ciento en 2027. El Gobierno, no obstante, prepara una Ley de Rescate Económico que contempla recortes equivalentes a 2,2 por ciento del PIB. LEA TAMBIÉN La reconstrucción después del terremoto aparece como otro motor de inversión para los próximos trimestres. Los analistas de la firma consideran que su efecto negativo inmediato sobre la actividad será limitado y que las obras posteriores podrían acelerar la recuperación de la formación de capital. Los elevados precios del petróleo también favorecerían los términos de intercambio, los ingresos públicos y proyectos vinculados con ese sector.Chile, a la delanteraLa comparación regional que hace Credicorp muestra, sin embargo, que Colombia no está sola tratando de seducir nuevos capitales.Chile acaba de dar pasos concretos en esa dirección. Su Ley de Reconstrucción contempla reducir gradualmente el impuesto corporativo de 27 a 23 por ciento, ofrecer estabilidad tributaria hasta por 20 años para grandes proyectos, fortalecer los incentivos a la inversión y agilizar permisos. Credicorp Capital considera que esas medidas deberían favorecer la inversión y el crecimiento de largo plazo, aunque también advierte sobre su costo fiscal. Es una diferencia importante frente al caso colombiano, pues mientras aquí buena parte de la expectativa está depositada en que disminuya la incertidumbre y se destraben proyectos, Chile ya puso en marcha incentivos tributarios y regulatorios específicos para atraerlos.La economía chilena atraviesa, no obstante, una coyuntura mucho más débil. Credicorp Capital proyecta un crecimiento de apenas 0,5 por ciento para 2026, aunque espera una aceleración superior al 3 por ciento en 2027, apoyada precisamente en mayor inversión, recuperación de la confianza y elevados precios del cobre.Perú también tiene espacio Perú, por su parte, ofrece otro punto de contraste. Allí Credicorp Capital identifica condiciones para que la inversión privada crezca durante varios años a tasas superiores al 10 por ciento, favorecida, entre otros factores, por un superávit de cuenta corriente cercano al 4 por ciento del PIB.Pero ese potencial también depende de las decisiones internas. Si el nuevo Gobierno consigue destrabar proyectos de minería, infraestructura, irrigación, turismo y vivienda social, reducir trabas regulatorias y mejorar la calidad de la inversión pública, el crecimiento económico podría acercarse incluso al 6 por ciento. Así, los tres países enfrentan desafíos distintos, pero comparten la necesidad de convertir mejores expectativas en inversión efectiva.La inversión comenzará a recuperarse a medida que disminuya la incertidumbre regulatoria. Foto:iStockPara Colombia el reto parece especialmente exigente. Parte de una inversión equivalente a apenas 16,7 por ciento del PIB y necesita recuperar proyectos mientras corrige un fuerte desequilibrio fiscal, controla una inflación todavía elevada y mantiene tasas de interés altas.La oportunidad está abierta. Credicorp Capital proyecta que la inversión comenzará a recuperarse a medida que disminuya la incertidumbre regulatoria. Pero la verdadera prueba será que la confianza que hoy muestran los indicadores termine convertida en capital, obras y nueva capacidad productiva. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






