Anoche no volvi� Supervivientes All Stars. Anoche volvi� Jorge Javier V�zquez. El de verdad. El que no necesita guion porque el guion acaba siendo �l. El que ve una rendija y mete por ella un programa entero. El que sabe que un silencio puede ser mucho m�s bestia que una bronca, que una frase aparentemente inocente puede hacer m�s da�o que un discurso de 20 minutos y que un reality no se presenta: un reality se doma. �Vaya si lo dom�!El estreno de Supervivientes All Stars 3 ten�a todos los ingredientes para convertirse en una gigantesca sesi�n de nostalgia televisiva: Rosa Benito, Chiqui, V�ctor Janeiro, Yola Berrocal, Mar�a Jes�s Ruiz, Asraf Beno... Viejos conocidos regresando a Honduras, cuentas pendientes, saltos desde el helic�ptero y esa sensaci�n de que Telecinco ha decidido mirar hacia aquello que durante a�os hizo mejor que nadie: los realities. La cadena recuperaba a sus estrellas, pero la estrella estaba en el plat� de Fuencarral.Jorge Javier V�zquez vivi� anoche una catarsis. Se liber�. Se desat�. Se sacudi� de encima qui�n sabe cu�ntas capas acumuladas durante los �ltimos a�os y apareci� ese presentador que cuando encuentra el programa adecuado es pr�cticamente imbatible. �Qu� barbaridad!Porque una cosa es presentar Supervivientes y otra muy distinta hacer lo que hizo anoche Jorge Javier V�zquez: convertir cada conexi�n en una posibilidad, cada reencuentro en una historia y cada fantasma del pasado de Telecinco en gasolina para el presente. No necesit� mencionar casi nada para que todos supi�ramos de qu� estaba hablando. Eso s�lo lo consiguen los que llevan tantos kil�metros de televisi�n encima que ya no necesitan mapas.Y, mientras Jorge Javier V�zquez se dedicaba a abrir armarios y sacar esqueletos, Supervivientes All Stars hizo algo que no siempre ocurre en una primera gala: arranc� de verdad.Porque hubo helic�ptero, claro. Pero hubo tambi�n barro, carreras, banderas, equipos y una competici�n que comenz� antes casi de que los concursantes pudieran darse cuenta de d�nde estaban. Despu�s de saltar, los supervivientes se enfrentaron a un primer juego de localizaci�n que sirvi� para dividirlos entre Playa Sol y Playa Luna. El equipo naranja qued� formado por Albert Barranco, Dami�n Quintero, Rosa Benito, V�ctor Janeiro, Asraf Beno y Lola Ortiz; el negro, por Chiqui, Yulen Pereira, Omar S�nchez, Arkano, Alma Bollo e Ivana Icardi. Y al barro.Barro hasta las cejas, barro para arrastrarse, barro para correr y barro para recordarles que hab�an vuelto a Supervivientes All Stars y que aquello no iba a ser un viaje organizado del Imserso. Barranco y Omar S�nchez fueron los m�s r�pidos de sus respectivos equipos y se convirtieron en l�deres. Los naranjas ganaron el juego y se llevaron Playa Sol, la localizaci�n amable, la que cuenta con mejores condiciones y m�s recursos. Al equipo negro le cay� Playa Luna, la versi�n Supervivientes de "haber corrido m�s".Y aqu� lleg� la primera demostraci�n de que el programa ha entendido que un All Stars necesita algo m�s que poner a antiguos concursantes a repetir lo que ya hicieron. Cambia el juego, lleva d�as proclamando Telecinco. Pues esta vez era verdad.Cuando todos estaban ya en la Palapa esperando unas nominaciones m�s o menos convencionales irrumpieron Marta Pe�ate y Rub�n Torres. Y no como concursantes. Como capitanes. Una figura in�dita hasta ahora en el Supervivientes espa�ol y que altera bastante m�s de lo que parec�a sobre el papel. No pueden ser nominados, no pueden ser expulsados y tampoco optan a los 50.000 euros del premio, pero viven con los supervivientes, sufren como ellos y, sobre todo, tienen poder sobre ellos.Poder. La palabra m�gica de cualquier reality.Ambos ganadores de las dos anteriores ediciones de Supervivientes All Stars se enfrentaron esa misma noche en su primer Duelo de Capitanes. Y gan� Marta Pe�ate.Aquello no era una medallita para colgarse al cuello. Su victoria ten�a consecuencias inmediatas: Marta se convirti� en capitana de Playa Sol y recibi� el privilegio de salvar a un concursante. Eligi� a Yola Berrocal, que se convirti� as� en la primera inmune de la edici�n.A Rub�n Torres, derrotado y capit�n de Playa Luna, le toc� exactamente la cara contraria de la moneda: nominar directamente a alguien. Y eligi� a Alma Bollo.Con dolor, explicaciones y ese punto maravilloso de Supervivientes en el que alguien acaba de aterrizar en Honduras y ya tiene que pedir perd�n por mandar a otro al cadalso. Para rematar la paradoja, Alma hab�a sido elegida como protagonista de uno de los mejores saltos de la noche. Del cielo al infierno en cuesti�n de horas. Bienvenida a Supervivientes All Stars.Las nominaciones ni siquiera pudieron terminarse. Se acab� el tiempo y el programa traslad� el resto al domingo. Primera gala y primer continuar�. Esto tambi�n es televisi�n.Pero lo mejor es que el nuevo mecanismo de los capitanes promete una cosa fundamental: conflicto. Marta Pe�ate y Rub�n Torres no son dos �rbitros mirando desde fuera. Van a convivir, a competir cada semana en un Duelo de Capitanes y a tomar decisiones que pueden regalar inmunidades o condenar concursantes. El ganador obtiene privilegios; el derrotado carga con penitencias que pueden afectar a todo su equipo. Y los supervivientes saben ya algo bastante desagradable: puede que no baste con caerle bien a tus compa�eros. Tambi�n habr� que sobrevivir a tu capit�n.Y entonces apareci� Rosario Mohedano."Pens� que no ibas a venir, como me pones tan mal en las redes sociales", le solt� Jorge Javier V�zquez nada m�s acercarse a ella. Maravilloso. Cero calentamiento. Directamente a porter�a. Record� que en tiempos de S�lvame hab�a defendido a Rosa Benito, ironiz� con lo mal que lo pasaba cuando Chayo le llamaba "miserable" en redes y pregunt� lo �nico que pod�a preguntar en aquel momento: "�Puedo decir 'viva Roc�o Carrasco'?". Rosario le dio permiso y Jorge Javier se desga�it�: "�Viva Roc�o Carrasco!". Eso es televisi�n.No porque gritara el nombre de Roc�o Carrasco, sino porque sab�a perfectamente todo lo que encerraba ese grito. A�os de Telecinco, a�os de guerras, de heridas, de vetos, de rupturas y de reconciliaciones imposibles condensados en cinco segundos. Para eso hay que tener memoria televisiva, pero sobre todo hay que saber utilizarla. Y anoche Jorge Javier abri� el ba�l.Tambi�n cuando dej� caer aquello de "todo lo que sube baja". No hizo falta pronunciar el nombre de Paz Padilla. �Para qu�? Quien estuvo all� sab�a perfectamente d�nde estaba enterrado el cad�ver. En diciembre de 2020 ambos protagonizaron una de aquellas conexiones de S�lvame que hoy muchos espectadores recuerdan como el anciano que a�ora su infancia. Padilla le advirti� entonces: "Todo lo que sube, baja". Jorge Javier respondi� hablando de "filosof�a barata", de la "soledad de la cima" y acab� despidi�ndose con un "cuando t� vas, yo vengo". Aquello empez� como una broma y termin� con el plat� pregunt�ndose d�nde esconderse.Seis a�os despu�s, la frase regres�. La televisi�n tiene estas cosas: guarda las facturas mejor que Hacienda. Pero hubo m�s.V�ctor Janeiro regresaba a Supervivientes dos d�cadas despu�s de ganar una edici�n que ni siquiera se celebraba en Honduras y en la que no exist�a el salto desde el helic�ptero. Veinti�n a�os despu�s le toc� hacerlo. Y Jorge Javier encontr� otra puerta maravillosa. Le pidi� que cuando regresara de Honduras le presentara a Juls Janeiro. �El motivo? Que la hija de Jesul�n de Ubrique y Mar�a Jos� Campanario le hab�a alegrado el verano. "Reina, reina, reina", proclam�.Hubo quien vio ah� un pim, pam, pum dirigido a Bel�n Esteban. Puede ser. Puede que no. Con Jorge Javier V�zquez nunca se sabe del todo y ah� reside parte de la gracia. El tiempo dir�. �O no? Y lleg� Rosa Benito. Ay, Rosa.Primero no quer�a saltar del helic�ptero. Luego s�. Despu�s no. Otra vez s�. El programa tuvo que bajar la altura, animarla, esperar, conectar con su hija y hasta irse a publicidad antes de que finalmente saltara. Tiene 70 a�os y volv�a 15 a�os despu�s de ganar Supervivientes. �Qu� quer�an? �Que hiciera un triple mortal?Pero cuando Rosa Benito y Jorge Javier hablan no hablan s�lo Rosa Benito y Jorge Javier. Hablan a�os y a�os de televisi�n. Habla S�lvame aunque nadie pronuncie S�lvame. Hablan aquellas tardes, aquellas guerras, aquellas reconciliaciones, aquellos llantos, aquellos "hasta aqu� hemos llegado" que nunca llegaban hasta ninguna parte.Rosa habl� desde el dolor, desde el rencor, desde esa intensidad tan folcl�rica que convierte cualquier conversaci�n suya en una copla. "Te quiero pese a todo", vino a decirle. Y Jorge Javier respondi� sin necesidad de artificios: "Fueron muchos a�os y tambi�n fuimos muy felices".Ah� estaba todo. No hac�a falta m�s.Y despu�s estaba Chiqui. Bendita Chiqui. Un regalo de televisi�n. De esa televisi�n que no se fabrica en un despacho ni se encuentra haciendo casting entre millones de seguidores de Instagram. Antes de lanzarse del helic�ptero anunci�: "�Lo voy a dar todo y me desvirgo saltando!". Y se tir�.Jorge Javier V�zquez sabe qu� hacer con Chiqui porque Jorge Javier V�zquez entiende algo que muchas veces la televisi�n olvida: no todos los personajes necesitan hacer grandes cosas. Algunos s�lo necesitan que alguien sepa mirarlos, escucharlos, esperar medio segundo y darles cuerda. Y �l sabe hacerlo como pocos.Hubo tambi�n sorpresas entre los propios supervivientes. Alma Bollo empez� arriba y termin� nominada. Yola Berrocal, eterna criatura televisiva a la que muchos pod�an imaginar como elemento puramente c�mico, acab� siendo la primera protegida de la edici�n. Barranco y Omar S�nchez demostraron desde la primera prueba que van a dar guerra f�sicamente. Y V�ctor Janeiro, que podr�a parecer uno de los fichajes m�s anacr�nicos del casting, se enfrent� por primera vez al ritual que define al Supervivientes moderno: el helic�ptero.Son peque�os detalles, pero ah� empieza un reality. No en las historias que los concursantes traen preparadas desde Espa�a, sino en aquellas que el programa consigue desmontar en cuanto pisan Honduras.Ese fue tambi�n el gran acierto del estreno: hab�a cosas pasando. Barro, saltos, capitanes, inmunidades, nominaciones, viejas cuentas pendientes, nuevas reglas y personajes a los que s�lo hubo que rascar un poquito para que empezaran a aparecer las primeras grietas. Supervivientes All Stars 3 no esper� a que el hambre hiciera su trabajo. Se puso a trabajar desde el minuto uno.Y sobre todo ello estaba el Jorge Javier V�zquez de anoche. El que disfrutaba. El que jugaba. El que pinchaba. El que provocaba. El que recuperaba viejos fantasmas sin necesidad de resucitarlos del todo. El que convert�a una conexi�n anodina en un momento. El que sabe cu�ndo echarse atr�s y cu�ndo meter el dedo hasta el fondo. El que lleva d�cadas entendiendo que la televisi�n no consiste �nicamente en que pasen cosas, sino en conseguir que parezca que cualquier cosa puede pasar.Se podr� discutir el casting. Se podr� discutir si recuperar tantos nombres del pasado es nostalgia o falta de cantera. Habr� que comprobar si los capitanes cambian realmente el concurso o si el invento acaba siendo �nicamente una manera de complicar unas reglas que funcionaban perfectamente. Y habr� que ver hasta d�nde llegan Playa Sol, Playa Luna, la Liga de los Nominados y todos los juguetes nuevos que el programa ha preparado para una edici�n que, adem�s, se desarrolla en plena temporada de huracanes.Lo que despu�s de anoche resulta bastante m�s complicado discutir es qui�n manda cuando Jorge Javier V�zquez entra en un plat� de Supervivientes con ganas de jugar.Durante mucho tiempo pareci� que Telecinco quer�a desprenderse de su propia piel. Como si aquello que la hab�a convertido en Telecinco molestara. Como si sus realities, sus personajes, sus c�digos, sus excesos y hasta su memoria fueran un pasado del que hab�a que avergonzarse. Anoche ocurri� exactamente lo contrario.Jorge Javier abri� el armario, sac� todos los esqueletos y se puso a bailar con ellos. Y qu� bien bail�.Pero todav�a guardaba una �ltima sorpresa. La m�s inesperada porque no ten�a nada de provocaci�n, ni de ajuste de cuentas, ni de pulla, ni de retranca. Cuando parec�a que ya s�lo quedaba despedir la gala y apagar las luces, Jorge Javier V�zquez hizo algo extra�o en un presentador que acababa de demostrar durante horas que controlaba absolutamente todo: reconoci� que estaba nervioso. Nervioso �l. Nervioso el equipo.Se dirigi� directamente al espectador para pedirle algo mucho m�s sencillo: que ojal� les hubiera gustado el programa.Fue un cierre rar�simo y precioso para la noche que acababa de protagonizar. Despu�s de horas ejerciendo de francotirador, de abrir cajones del pasado, de lanzar bombas y esconder la mano lo justo, de sacar petr�leo de Chiqui, Rosa Benito, V�ctor Janeiro o Rosario Mohedano, el maestro de ceremonias dej� de ser durante unos segundos maestro de nada.Era simplemente un presentador deseando que el programa hubiera funcionado. Y quiz� ah� estuvo la explicaci�n de todo lo anterior. Porque se le notaba que le importaba.Se le notaba que quer�a que Supervivientes All Stars 3 funcionara. Se le notaba que estaba disfrutando. Se le notaba que quer�a jugar. Y, sobre todo, se le notaba algo que en televisi�n es imposible fingir durante cuatro horas: ten�a ganas. Ganas de volver a hacer esa televisi�n. Ganas de recuperar sus c�digos. Ganas de revolcarse en el barro tanto como los concursantes. Ganas de volver a ser Jorge Javier V�zquez.No sabemos todav�a qu� ser� de Supervivientes All Stars 3. No sabemos qui�n dar� juego, qui�n se desinflar�, qui�n acabar� convertido en protagonista ni qui�n pasar� por Honduras sin que nos acordemos de su nombre. Ni siquiera terminaron las primeras nominaciones, que tuvieron que quedar pendientes para la siguiente entrega. Pero el estreno ya dej� un ganador: Jorge Javier V�zquez.El animal televisivo sali� anoche de la jaula, corri�, mordi�, jug�, se divirti� y, cuando ya se hab�a comido el programa, hizo lo m�s inesperado de todo: confes� que estaba nervioso por saber si nos hab�a gustado.S�, Jorge. Nos hab�a gustado. Y mucho.
Jorge Javier V�zquez se desata en Supervivientes All Stars 3 y Rosa Benito acaba dici�ndole lo inesperado: "Te quiero pese a todo"
Anoche no volvi� Supervivientes All Stars. Anoche volvi� Jorge Javier V�zquez. El de verdad. El que no necesita guion porque el guion acaba siendo �l. El que ve una rendija y...











