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CatalejoYa ha pasado un cuarto de siglo desde el cambio en el mundo debido a los ataques musulmanes contra las Torres Gemelas.

El atentado terrorista a las torres de New York, ocurrido hoy hace 25 años, convirtió a la fecha 11 de septiembre como un sinónimo de qué puede ocurrir cuando terroristas fanáticos, con mezcla de irracionalidad, maldad personal y obedeciendo órdenes con una mezcla de factores religiosos islámicos, provocan la muerte de casi 3 mil personas inocentes y 25 mil heridos. Los aviones secuestrados fueron cuatro: dos dirigidos contra World Trade Center, o Centro Mundial de Comercio; otro contra el Pentágono y un cuarto derribado por los pasajeros cuando forcejeaban con los terroristas y murieron todos en Pennsilvania, dirigido hacia el Capitolio. Fue el peor atentado terrorista sufrido por un país occidental y causó consternación y rechazo mundiales.

Desde el punto de vista de la comunicación, el mundo entero, literalmente, pudo ver en directo y con horror a los dos edificios envueltos en llamas, así como la bola de fuego al momento de estallar uno de los aviones. Fueron inolvidables y todavía se recuerdan miles de hojas de papel descendiendo, una nube gris de ceniza cayendo y convirtiendo en zombis de ese color a civiles, bomberos, rescatistas. Era surrealista pero lo peor era darse cuenta de su realidad. Pero sobre todo darse cuenta en vivo y en directo de cómo es el terrorismo cuando es real. Pensé entonces en cómo iba a ser la vida de esos hijos, viudas y padres inocentes, y ahora, a un cuarto de siglo de distancia, me pregunto cómo habrá sido y si habrán podido adaptarse a esa inmerecida realidad.