La medida busca contener nuevas alzas de los combustibles, pero los economistas advierten que esto no necesariamente significa que las familias pagarán menos que ahora.
El efecto dependerá de cuánto suban los precios internacionales, cuánto dure el subsidio y cómo se traslade el ahorro a otros costos. También hay dudas sobre a quién beneficia la medida y qué costo tiene para las finanzas públicas.
Para Benjamín Leiva, director del Observatorio Económico Sostenible de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), el principal efecto no será necesariamente una reducción del precio actual, sino evitar un incremento mayor.
“El beneficio de la medida no necesariamente será que las familias paguen menos, sino que paguen menos de lo que habrían pagado si el precio internacional continúa subiendo”, explicó.
El Gobierno cuenta con Q2 mil 500 millones para financiar el subsidio, mientras que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) estima que los recursos podrían durar alrededor de tres meses.






