El Ministerio de Exteriores de Rabat advierte de que su país se niega a ser el “chivo expiatorio” de ajustes de cuentas políticos
Un día después de que se desclasificaran los informes de los servicios de inteligencia españoles sobre el salto a Ceuta, y tras confirmarse la aprobación en el Congreso de la ley de nacionalidad para los saharauis, Marruecos se ha vuelto a pronunciar abiertamente sobre la crisis con un mensaje exculpatorio y de advertencia futura a los partidos con experiencia histórica de Gobierno, en una nada velada alusión al Partido Popular.
En un inusualmente contundente comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Rabat se ha referido a la irrupción de más de 70.000 migrantes desde Marruecos a Ceuta los días 30 y el 31 de julio como “lamentables acontecimientos” y ha rechazado las “acusaciones” por la supuesta responsabilidad del país magrebí en la violación masiva de la frontera española. En el escrito diplomático, se asegura que “ningún dato, hecho o informe establece implicación alguna de las autoridades marroquíes”.
El primer mensaje explícito oficial en más de un mes desde uno de los ministerios de soberanía directamente vinculados al Palacio Real, Marruecos considera “especialmente lamentable que partidos históricos —a pesar de su amplia experiencia en la gestión gubernamental— hayan caído en este lodazal en el que la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”.










