La cadena nacional de Javier Milei volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de la política exterior argentina. El reclamo de soberanía sobre el archipiélago, la presencia militar británica en el Atlántico Sur y el vínculo que el Gobierno libertario busca construir con Londres volvieron a ocupar un lugar central en la discusión política local, pero también geopolítica, en función del uso de la Cuestión Malvinas por parte del presidente estadounidense Donald Trump para presionar al Reino Unido. En ese escenario, Chevening, el programa de becas de maestría de la cancillería británica, quedó en el centro de un debate en redes sociales sobre educación, influencia y poder blando (soft power) como herramienta diplomática. Un ejemplo fue el cruce entre dos asiduos participantes de la conversación política en X que terminó sintetizando dos miradas contrapuestas sobre el tema. "La beca universitaria es un medio para otro objetivo ulterior que es la articulación política, no académica", respondió Juan Rattenbach, abogado y trabajador del Museo Malvinas, a un post del periodista Sebastián Lacunza, donde había ironizado sobre la posibilidad de que la beca "transforme al alumno en agente del imperio". "Es un grado de estupidez inusitado", publicó, en un contexto de fuerte debate que siguió a la cadena nacional de Milei donde anunció nuevas sanciones a empresas que exploten los recursos hidrocarburíferos de Malvinas.
"La beca Thatcher": qué hay detrás de Chevening, el programa británico que generó revuelo por Malvinas
La beca, que financia maestrías y construye una "red mundial de futuros líderes", fue parte del debate post cadena nacional de Milei. En Argentina sus egresados llegan a ocupar cargos en el estado nacional y provincial. Qué dicen sus exbecarios sobre el "poder blando".














