“Fronteras seguras, que dios bendiga a Donald Trump y que EE.UU. no caiga en manos de los comunistas: el sentido común mainstream frente al extremismo socialista”. La jaculatoria MAGA se repitió cientos de veces en la convención republicana que se está celebrando en el American Airlines Center de Dallas, a 55 días de las elecciones legislativas de noviembre; a 24 horas del primer aniversario del asesinato del comentarista ultra Charlie Kirk y a 48 horas del 25 aniversario de los atentados del 11S.
Un senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, apoyando a otro republicano y alabando a Donald Trump y cargando contra el socialismo en un vídeo proyectado en la convención, en la línea de su historial de votaciones en el último año y medio. Conversos cuyo discurso es una sucesión de frases cortas inconexas. Congresistas apellidados De la Cruz que celebran la represión de la migración, como si su nombre y su sangre no vinieran del otro lado de la frontera. Pastores que glorifican la Administración de un presidente que, como denuncia el papa León XIV, no tiene ninguna compasión por las personas necesitadas en su país ni por los que mueren asesinados por sus bombas en otros países. Eso sí, el público aplaude a rabiar al congresista de Wisconsin Derrick Van Orden cuando presume de ser “cristiano” y tener “14 nietos”, y también las promesas de Trump, que anunció un cheque de 5.000 dólares para los adultos con ciudadanía si los republicanos ganan las legislativas “y si los gastan en EE.UU., no en Canadá”.










