Ante un estadio a medio llenar y repleto de gorras MAGA, camisetas con su cara y miembros de un Partido Republicano hecho a su imagen y semejanza, Donald Trump ha comparecido esta noche en la jornada inaugural de la convención republicana, un experimento con el que el presidente quiere salvar la papeleta electoral a dos meses de las cruciales elecciones de mitad de mandato.Ante la perspectiva de una debacle anunciada por las encuestas y por el precedente, pues el partido en el poder suele perder escaños en este tipo de elección, Trump ha pedido a sus seguidores que voten a los candidatos republicanos “como si yo estuviera en la papeleta electoral”. Y les ha lanzado una promesa improbable y descabellada: si los republicanos ganan las dos cámaras del Congreso en las midterm, los estadounidenses recibirán 5.000 dólares en dividendos.Trump pide a sus seguidores que voten a los republicanos en noviembre “como si estuviera en la papeleta”Desde el estadio de los Dallas Mavericks, en el bastión conservador de Texas, el republicano ha repetido durante una hora y media sus habituales puntos discursivos: ha alertado sobre un fraude electoral generalizado en ciernes, sobre el peligro de los demócratas “comunistas”, sobre los “hombres en deportes de mujeres”, y ha recordado insistentemente el mandato de su predecesor, Joe Biden.“Si entregamos el futuro de EE.UU. a los demócratas de la izquierda radical, nuestra nación pasará la próxima década simplemente tratando de recuperarse, y será una tragedia”, ha dicho el mandatario en un discurso más repleto de referencias a sus adversarios que a los logros de su mandato. Tampoco han faltado las referencias a los cambios de nombre decretados por el presidente en el “golfo de América” para México, el “lago América” para Ontario o el futuro “estrecho de Trump” para Ormuz.Cuando su discurso ya sobrepasaba la hora de duración, el mandatario se ha atrevido a lanzar una promesa a la desesperada, que sería potencialmente devastadora para las finanzas estadounidenses: “Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado, gracias a nuestro tremendo éxito económico, otorgaré un dividendo de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de EE.UU.” Sin dar mucho detalle sobre este “dividendo Trump”, después ha matizado que este dinero “debe ser gastado en EE.UU., no en Canadá”. La promesa se suma a la que ya hizo el año pasado, cuando prometió cheques de 2.000 dólares para cada estadounidense por los ingresos percibidos de los aranceles. Ese dinero nunca ha llegado y, de hecho, son los propios estadounidenses –y no los terceros países, como proclama Trump– quienes han pagado el precio de estos impuestos de importación con subidas generalizadas de precios.Lee tambiénLa insólita reunión de republicanos, que intenta replicar las convenciones nacionales características de una elección presidencial, ha comenzado con el rezo colectivo dirigido por el pastor evangélico Jack Graham, ha seguido con los discursos de candidatos a las legislativas de noviembre como los tejanos Ken Paxton o Mónica de la Cruz y los de miembros de la Administración, como Scott Bessent o el fiscal general Todd Blanche y ha concluido con el aclamado líder del partido, que volverá a comparecer el jueves.Tal como ocurrió en la convención del 2024, Trump ha sido presentado por Lee Greenwood, el autor de su himno de campaña God bless the USA, que ha cantado sobre el escenario. “Muchos querían presentarme, pero les dije que solo podría Lee”, ha dicho el presidente, antes de mentir sobre la cantidad de asistentes al American Airlines Center de Dallas: “Este lugar está lleno, y hay un número igual de gente ahí fuera”.Los republicanos se enfocan más en alertar sobre los demócratas “radicales” que en recordar las políticas del mandato de TrumpEscasos de logros que vender –con el precio de la gasolina al alza y una guerra interminable en Irán–, los republicanos presentes en la primera jornada han centrado sus discursos en el ataque frontal contra los demócratas. “En estas midterm, nos enfrentamos a los candidatos demócratas más peligrosos, radicales y, francamente, extraños de la historia de EE.UU.”, ha resumido el senador de Carolina del Sur, Tim Scott.Su denuncia se ha cebado contra el socialista Abdul el Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, al que ha calificado de “peligroso, radical y extraño” y del que ha dicho que “odia a una parte de su propio estado”. También ha arremetido contra el seminarista James Talarico, candidato al Senado por Texas, que por primera vez en cuatro décadas podría dar a los demócratas ese preciado escaño, pues las encuestas le dan posibilidades contra un republicano, Ken Paxton, rodeado de escándalos.En su intervención, Paxton ha retratado mediante mentiras y exageraciones a Talarico como un peligroso político que “dice que hay seis géneros”, “quiere transicionar a tus hijos” y “dice que Dios es no binario”. También ha alertado que, si en estas elecciones los republicanos pierden Texas, van a perder “todo el país”.El demócrata John Fetterman se convierte en la aparición sorpresa con un video en apoyo al candidato republicano al Senado por PensilvaniaLa diana republicana se ha enfocado, por un lado, contra los locos, radicales, comunistas, extremistas y antiamericanos candidatos progresistas que han ganado recientemente las primarias de su partido. Pero, por el otro lado, también contra el establishment, como se ha encargado de recordar una imagen proyectada sobre el escenario con las caras del expresidente Joe Biden, la excandidata Kamala Harris, su compañero de ticket Tim Walz, la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren.La escena, con varios políticos retirados o en sus últimos pasos, parecía sacada del escenario político del 2024, pero esta convención se produce en el 2026, a dos meses de las elecciones de mitad del segundo mandato de Trump, un presidente con sus peores índices de aprobación en su década en política, del 33%, según la última encuesta del centro Ipsos.La convención ha contado con destacadas apariciones y ausencias. Por un lado, el senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, cada vez más alineado con los republicanos, ha sorprendido al protagonizar un video, proyectado en un interludio, en el que ha transmitido su apoyo al republicano David McCormick. Ha asegurado que hablaba como un “demócrata de sentido común” al rechazar “los extremos del socialismo y el modo de vida antiestadounidense”. Y ha asegurado que trabajará de la mano de Trump para “luchar por la industria siderúrgica” en el estado que representa.Por otro lado, varios republicanos que estarán en las papeletas en noviembre y que se la juegan en carreras muy ajustadas han optado por no asistir, rechazando la exposición nacional, el respaldo del presidente y la posibilidad de recaudar más fondos gracias a sus discursos. Entre ellos, los senadores Susan Collins (Maine), Dan Sulivan (Alaska), Ashley Hinson (Iowa) o John Sununu (New Hampshire). Según una encuesta publicada por el portal Politico, más de 70 representantes republicanos han decidido no ir siquiera de público, muchos de ellos argumentando que un evento tan centrado en Trump puede dañar sus aspiraciones.