El presupuesto estimado que México dedicará este 2027 contra el cambio climático baja en 50.000 millones de pesos, de acuerdo al tercer paquete económico del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum. El anexo transversal Recursos para la Adaptación y Mitigación de los Efectos del Cambio Climático se reduce desde los 210.000 millones de 2026 a los 160.000 proyectados para el año que entra. Aunque todavía tiene que ser aprobado por las Cámaras, lo habitual es que se mantenga prácticamente idéntico. Esta es la asignación más baja en lo que va de esta Administración. Además, una parte sustancial, sobre el 60%, se reparte entre los proyectos ferroviarios, el programa Sembrando Vida y la petrolera Pemex. Esta es una práctica habitual desde que se creó esta forma de clasificar los presupuestos. Los anexos transversales sirven para identificar y contar los dineros que comparten un tema prioritario común. Se crearon en 2012 y cubren campos como pueblos indígenas, prevención de delitos, igualdad entre hombres y mujeres, detección de corrupción. Recursos para la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, existe desde el ejercicio fiscal de 2013. Para decidir si un programa entra o no en este anexo se debe seguir una metodología para que las instituciones analicen si una parte de su presupuesto está combatiendo el cambio climático. Básicamente, es un sistema de autoadscripción. En el proyecto de egresos de este año, las diferentes secretarías han considerado que 160.000 millones de pesos proyectados a diferentes programas, cumplen el objetivo de combatir el cambio climático. Esta cifra es la menor desde 2023, aunque tiene trampa. Ese año se decidió que el Tren Maya, el megaproyecto mimado de la Administración de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y que fue cuestionado por sus múltiples y reiterados incumplimientos ambientales, tantos que llegaron a prohibir a las autoridades ambientales fiscalizar y clausurar sus obras. Para este 2027, la política ferroviaria de Sheinbaum, que busca acabar su sexenio con 3.500 kilómetros de vías nuevas o rehabilitadas, son 54.000 millones de pesos del presupuesto ambiental, debido a que se “incrementa y fortalece la interconectividad regional y nacional mediante redes multimodales eficientes de transporte”. Otros 40.000 son de Sembrando Vida, un programa social de fomento a la producción agrícola que entrega 6.500 pesos al mes a casi medio millón de beneficiarios y que ha sido criticado por fomentar esquemas de deforestación para poder acceder. La razón para incluirlo es que por algún motivo ayuda a la “transición gradual de combustibles fósiles a energías renovables”. Otros 10.000 millones de pesos son de Pemex, de los campos de “producción, distribución y comercialización de petróleo, gas, petrolíferos y petroquímicos” e “infraestructura económica de hidrocarburos”. Destaca la aportación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales a este anexo, que a lo largo de los años ha sido un porcentaje muy escaso del total asignado, se ha multiplicado por siete, pasando de los 7.000 millones de pesos de 2026 hasta 49.000 millones, prácticamente todo su presupuesto anual. La mayor parte de este aumento son asignaciones relacionadas con “servicios de operación y suministro hídrico”, “la gestión integral y sustentable del agua”, “infraestructura en materia de agua potable, alcantarillado y saneamiento” y “apoyo a la infraestructura hidroagrícola”.
El presupuesto para cambio climático baja en 50.000 millones de pesos para 2027
De los 160.000 millones estimados, un 60% son para los proyectos ferroviarios, el programa Sembrando Vida y la petrolera Pemex













