El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha entregado este martes al Congreso una propuesta económica que pone en el centro de su estrategia una mayor recaudación de impuestos y el combate al llamado huachicol fiscal. El tercer paquete económico de esta Administración prevé un crecimiento del producto Interno Bruto (PIB) entre 1,5% y 2,5% para el próximo año. Esta iniciativa, que será discutida por el Poder Legislativo, no contempla, de momento, la creación de nuevos impuestos, sin embargo, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, adelantó en su comparecencia cambios en el Impuesto sobre la Renta (ISR). “Las modificaciones a la ley del ISR buscan fortalecer la equidad tributaria a través de que la contribución de las empresas sea más consistente con su capacidad económica y contienen mecanismos para el combate a la elusión y la evasión fiscal, cerrando el camino al uso de factureras como forma para acreditar deducciones”, declaró el funcionario federal. Hacienda sustentará su plan económico del próximo año en los ingresos tributarios, aun sin una reforma fiscal de gran calado en el horizonte. Según los cálculos de la dependencia, los ingresos tributarios alcanzarán el próximo año el 15,9% del PIB, una proporción histórica. En la antesala de los procesos electorales de 2027, el Ejecutivo ha rehusado, una vez más, la creación de nuevos impuestos, por el contrario, optará por una mayor fiscalización y por ampliar la base de contribuyentes. “Esta ley de ingresos es una oportunidad para reforzar la estabilidad y modernizar nuestro sistema fiscal”, concluyó Amador Zamora este martes. Los presupuestos incluyen la Ley de Ingresos de la Federación y el Presupuesto de Egresos de la Federación, que deberán ser discutidos y, eventualmente, aprobados por el Congreso.El próximo año, el Gobierno federal calcula recursos totales por 10,6 billones de pesos. De este monto, unos 9,1 billones de pesos provendrán de ingresos presupuestarios y el resto de otros financiamientos. De esta bolsa, los ingresos tributarios se proyectan en 6,2 billones de pesos, lo que supondría un alza de 5,9% respecto al cierre estimado para 2026. Este crecimiento se explica, de acuerdo con los cálculos de Hacienda, por el aumento de 7,2% en el ISR y de 10,5% en el IEPS. “La recaudación continuará aumentando mediante el combate a los delitos fiscales, la facilitación del cumplimiento voluntario y ajustes al marco tributario para fomentar un entorno tributario más equitativo para empresas y personas”, zanja el documento. El secretario de Hacienda abundó en que la consolidación fiscal será una de las prioridades del próximo año. La dependencia ajustó al alza la meta de consolidación fiscal al pasar de 3,5% en los precriterios a 3,9% para 2027. Para el próximo año, el Gobierno de Sheinbaum pretende desembolsar más de 1,1 billones de pesos en salud y 1,3 billones de pesos en educación. “La economía mexicana crecerá al menos 2% en 2027, por encima de lo previsto para 2026, apoyada por el dinamismo del consumo y el fortalecimiento de la inversión pública y privada, así como por una mayor contribución del sector externo, en un entorno de mayor certidumbre comercial y de condiciones financieras más favorables”, añadió el secretario de Hacienda en su comparecencia.Otro de los pilares del plan económico de 2027 será la inversión en infraestructura. El próximo año, el Gobierno asegura que se destinará el 2,6% del Producto Interno Bruto al gasto en inversión física presupuestaria, destinado a proyectos que permitirán conectar regiones, mejorar los servicios y ampliar la capacidad productiva del país. La hoja de ruta económica de Hacienda prevé una inflación en torno al 3%, mientras que el tipo de cambio se estima en 18 pesos por dólar al cierre de 2027. El precio estimado de la mezcla mexicana para el próximo año es de 61,8 dólares por barril. La base de producción petrolera prevista por el Gobierno federal se sitúa en 1,8 millones de barriles diarios para 2026 y 2027. El horizonte económico mexicano se presenta en un momento en el que el desempeño de México sigue en duda. En el segundo trimestre el PIB creció 1,5% a tasa trimestral, un incremento respecto a los primeros tres meses de inicio del año, pero aún distante del potencial de la segunda economía de América Latina. A esta incertidumbre se suma el ajustado margen de maniobra del Gobierno de Sheinbaum para acelerar la consolidación fiscal.