Esta semana parece que nadie se quiso quedar afuera del trend de las fotos de los años 80: las redes sociales se inundaron de retratos actuales modificados con inteligencia artificial para lucir como si hubieran sido tomados hace más de dos décadas.Las formas de alterar las imágenes digitalmente evolucionan. Cuando nació Instagram, en 2010, creó con sus filtros la ilusión de que todos éramos editores fotográficos y después Snapchat nos enseñó a jugar deformando caras, envejeciéndolas o rejuveneciéndolas, al principio de manera bastante rudimentaria.La IA no hizo más que potenciar aquellas primeras herramientas, sofisticarlas y masificarlas. Por eso este trend ochentoso resulta banal y hasta demasiado básico para una época en la que la manipulación audiovisual permite crear ficciones hiper realistas.Lo que vuelve a prender, en este caso, es el tema: la nostalgia por una década que se vivió o se hubiera querido vivir, el revival de una estética kitsch, desmesurada, que en el siglo XXI se revisitó en populares series o películas como Stranger Things (2016-2025) o Top Gun: Maverick (2022), algunos capítulos de El amor después del amor (2023) y Moria (2026), o, un poco más atrás, Graduados (Telefé, 2012).Es válida la fascinación de los más jóvenes, los centennials que no conocieron la vida sin internet ni smartphones. Entre la curiosidad y la sorpresa, exploran el mundo que fue sin ellos, la cotidianeidad vintage, una cultura retro que a veces los interpela. Otras, claro, también puede ser sólo una pose.Pero entre los que sí vivieron los verdaderos años 80, ¿cómo se lee el juego de querer reformular el pasado desde el presente? La foto del Marcelo Tinelli modelo 2026 retrocediendo en el tiempo con la pátina de la IA resulta un collage de su cara actual levemente retocada con un outfit estereotipado: jean “nevado”, saco con hombreras, corte de pelo “con jopo”, fondo de colores estridentes, casi una puesta en escena de alguna de las emisiones de su famoso Bailando por un sueño.Una estampa absolutamente lejana del verdadero Tinelli de los 80, el que encontramos en los archivos periodísticos, cuando trabajaba como periodista deportivo junto a Juan Alberto Badía: traje beige, camisa y pantalón de vestir, estilo sobrio, actitud humilde frente a su reconocido (por él mismo) maestro.Es posible que llegue un día en el que la IA sea capaz de reescribir completamente nuestras memorias, las propias y la colectiva, al punto de que ya no nos demos cuenta de qué fue lo que sucedió realmente. Sobre eso se vienen publicando advertencias: hoy los agentes pueden reconstruir hechos históricos de manera incorrecta y reproducir errores que luego se replican y comparten en datos, documentos y links que, a su vez, alimentan un archivo universal infinito donde no siempre es fácil distinguir fuentes fidedignas.Partimos de un juego tonto, viral, que quizás no merece mayor análisis. Pero podría suceder que algún día, en un futuro lejano, alguien busque “imágenes de la generación de los años 80 en el siglo XX” y sólo encuentre las falsas de este trend viral. Sería una pena. Los 80 reales fueron mucho mejores. Quien los vivió, todavía lo puede contar.