De un día para otro, los feeds de Instagram y TikTok se llenaron de rostros conocidos —amigos, primos, influencers— convertidos en versiones ochenteras de sí mismos: flequillos endurecidos con laca, buzos de colores primarios, fondos de estudio fotográfico y esa luz cálida y granulada que asociamos, sin haberla vivido necesariamente, con la MTV de 1985. La herramienta detrás del fenómeno es una aplicación de inteligencia artificial que reconstruye rostros bajo la estética de esa época, pero el fenómeno en sí no es tecnológico: es cultural. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.