Dos noches antes del Día de Acción de Gracias del año pasado, el presidente Donald Trump llamó al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (republicano por Luisiana), para decirle: “Mike, tenemos que celebrar una convención de mitad de mandato”, según relató Johnson en un acto de campaña el mes pasado, imitando levemente al presidente.

“Eso no es algo que exista”, recordó Johnson haber respondido. Trump replicó: “Haz que exista”.

Todo comenzó el miércoles 9 de septiembre en Dallas, donde el Partido Republicano organizó un mitin de dos días centrado en Trump para dar inicio a la temporada alta de campaña. Todo el evento se lleva a cabo por instigación de Trump y según sus especificaciones, la más reciente manifestación de un partido que él mismo transformó para que gire en torno a él.

El “Trumpapalooza”, como lo denomina el presidente del Comité Nacional Republicano, pondrá al principal comunicador del partido y el historial de su administración en el centro de la estrategia del partido, mientras libra una guerra impopular, preside una economía desigual y se enfrenta a obstáculos históricos para preservar la mayoría republicana.

Originalmente previsto como el gran final del evento, Trump ahora encabezará la primera noche y volverá a hablar el jueves. Un funcionario involucrado en la planificación dijo que Trump quería “marcar la pauta”. El vicepresidente J. D. Vance será el orador principal de la segunda noche, reforzando su imagen como el heredero aparente. El otro posible sucesor del que más se habla, el secretario de Estado Marco Rubio, no tiene previsto hablar.