�scar Puente se sent� anoche en la barra de un bar en el que sab�a de antemano que no le iban a invitar a ninguna copa. M�s bien al contrario: iba a tener que pagarlas todas. Y algunas, varias veces. El ministro de Transportes decidi� acudir a La Mesa de Cristina Pardo en mitad de una de esas tormentas pol�ticas (cu�ndo no hay una) en las que cada respuesta puede convertirse en un incendio nuevo y cada silencio, tambi�n. Y eso, antes de entrar siquiera en lo que dijo, hay que reconoc�rselo.Porque �scar Puente no jugaba en casa. Es raro que ocurra esto �ltimamente. Ni ten�a las mejores cartas. Ni enfrente estaba precisamente una crupier dispuesta a dejarle pasar una mala mano.En tiempos en los que cada vez resulta m�s complicado conseguir que determinados pol�ticos se sienten ante periodistas que no saben exactamente qu� les van a preguntar, que �scar Puente aceptase hacerlo tiene valor. Igual que lo tiene que Cristina Pardo aprovechara la oportunidad para hacer aquello tan sencillo de explicar y, a veces, tan dif�cil de encontrar: preguntar, escuchar la respuesta y, cuando la respuesta no responde a la pregunta, volver a preguntar. Algo tan sencillo y complicado a la vez como repreguntar.Ah� estuvo el rep�ker de Cristina Pardo.Las redes sociales hicieron despu�s lo que hacen siempre. Para unos, Cristina Pardo "humill�" al ministro. Para otros, fue �scar Puente quien arras� con la presentadora y con cuantos periodistas y tertulianos se sentaron delante de �l. Qu� agotamiento. Como si una entrevista pol�tica tuviera necesariamente que acabar con un cad�ver encima de la mesa. Como si el periodista tuviera que salir con la cabeza del pol�tico clavada en una pica o el pol�tico tuviera que abandonar el plat� despu�s de haber reducido al entrevistador a cenizas.Pues ni lo uno ni lo otro.A Dios gracias, todav�a hay veces en las que las cosas no son blancas o negras. Y la entrevista de Cristina Pardo a �scar Puente fue una de ellas, aunque ahora todo tenga que ser siempre elegir un bando.Con la que est� cayendo en Espa�a, con todos los frentes que tiene abiertos el Gobierno, con la crisis de Ceuta convertida en un gigantesco agujero pol�tico y con un ministro que maneja las redes sociales como los ca�ones de Navarone, tener a �scar Puente sentado en La Mesa era una oportunidad demasiado buena como para desperdiciarla.Cristina Pardo no la desperdici�.El ministro lleg� adem�s en el peor d�a posible -o en el mejor, seg�n se mire-: horas despu�s de conocerse nuevos documentos sobre los avisos previos del CNI respecto a Ceuta. Y Cristina Pardo fue directa. Si miembros del Gobierno hab�an cuestionado al CNI durante semanas (y horas despu�s de los informes, tambi�n) y ahora aparec�an esas informaciones, �ten�a que dimitir alguien?�scar Puente tampoco esquiv� el golpe: "No hay responsabilidad acreditada". No cree en "sacrificios en el altar", dijo, salvo que exista una responsabilidad demostrada. Y para �l no existe. Y �l es el entrevistado y es el ministro. Es decir, que �l puede pensar y responder lo que considere o lo que le hayan dicho. Ya luego ser� la opini�n p�blica la que levante el dedo hacia arriba o hacia abajo. �l hizo su trabajo, o el que nos hemos convencido que es su trabajo; y Cristina Pardo hizo el suyo.Pero lo interesante vino despu�s. Porque una respuesta no cerraba la siguiente pregunta.Cuando el ministro sostuvo que no hab�a elementos suficientes para responsabilizar a Marruecos de lo ocurrido en Ceuta, Cristina Pardo volvi� a colocarle delante los documentos conocidos ese mismo d�a: hablaban de falta de medidas preventivas y de una actitud de "pasividad" de las autoridades marroqu�es. �scar Puente insisti� en que, si existen razones para confrontar con Marruecos, el Gobierno lo har�, pero que no se puede hacer "prescindiendo de los hechos".Ah� estaba la partida.Cristina Pardo pon�a un dato encima de la mesa. �scar Puente respond�a. Pardo regresaba al dato. Puente, que sabe m�s que los ratones coloraos y conoce perfectamente por d�nde pueden venirle las balas, buscaba otra salida. Y vuelta a empezar.No fue un interrogatorio. Tampoco una conversaci�n de sof�. Fue una entrevista. Y parece mentira que haya que escribirlo.Uno de los momentos que mejor explica lo que ocurri� lleg� cuando apareci� aquel tuit de �scar Puente del 1 de agosto en el que dio pr�cticamente por solucionada la crisis de Ceuta. El ministro reconoci� que se hab�a "precipitado". Ten�a entonces una informaci�n que le llev� a pensar que la situaci�n estaba resuelta y public� el mensaje. Hasta ah�.Pero Cristina Pardo ten�a otra carta.Si Pedro S�nchez pod�a seguir trabajando durante sus vacaciones porque, como defendi� Puente, hoy un presidente "lleva el despacho en el bolsillo", �por qu� el propio ministro hab�a reclamado el a�o anterior que Alfonso Fern�ndez Ma�ueco regresara de sus vacaciones durante los incendios de Castilla y Le�n? Eso es una repregunta y eso se llama, tirar de hemeroteca.No hace falta levantar la voz. No hace falta enfadarse. No hace falta anunciar que vas a "poner contra las cuerdas" a nadie. Basta con haber hecho los deberes y escuchar.�scar Puente encontr� la salida: eran situaciones diferentes porque en el caso de los incendios el presidente auton�mico ten�a la m�xima responsabilidad del centro de coordinaci�n. Se puede comprar el argumento o no comprarlo. Pero el espectador ya ten�a las dos piezas. Y esa es la cuesti�n.Me dec�a hace no mucho Rafa Latorre, en una entrevista para EL MUNDO, que el objetivo de un periodista no puede ser ir a deg�ello contra el pol�tico que tiene enfrente. Una entrevista no deber�a medirse por el n�mero de heridas que deja, sino por lo que consigue que sepamos cuando termina. Eso fue lo que intent� Cristina Pardo anoche.No dejar pasar la contradicci�n. No conformarse con la primera respuesta. No convertir tampoco al invitado en un enemigo al que hubiera que abatir.Porque, adem�s, �scar Puente no es precisamente un entrevistado al que resulte sencillo arrinconar. Lleva a�os en pol�tica, conoce el lenguaje televisivo, sabe cu�ndo alargar una respuesta, cu�ndo cambiar el marco de la pregunta, cu�ndo devolver el golpe y cu�ndo admitir una equivocaci�n para evitar que se convierta en algo mayor. Lo hizo cuando reconoci� la "precipitaci�n" de aquel tuit. Y lo hizo cuando tuvo que responder por Margarita Robles, sobre quien fue tajante: "Margarita Robles no ten�a raz�n". Una de cal y otra de arena, en la respuesta y en... dej�moslo ah�.Hasta hubo tiempo para preguntarle por el futuro de Pedro S�nchez y por el suyo propio. �Se ve como sucesor? �scar Puente volvi� a moverse entre dos aguas: "Ni me descarto ni me postulo". Cree que a S�nchez todav�a le queda "otro mandato m�s, como m�nimo", pero tampoco quiso pronunciar esa frase que tantos pol�ticos acaban lamentando: yo nunca.Y mientras tanto segu�an cayendo cartas sobre la mesa.La corrupci�n. Ceuta. El CNI. Marruecos. Las vacaciones de Pedro S�nchez. Sus propios mensajes en redes. Las contradicciones. Su posible futuro pol�tico."�Usted cree que est�n acabando con la corrupci�n?", le lanz� Cristina Pardo en otro momento. No era precisamente la copa que �scar Puente habr�a pedido ni se quer�a beber en aquel bar. Pero la pidi� Cristina Pardo por �l.Y esa fue probablemente la mayor virtud de la entrevista: que nunca dio la sensaci�n de que la presentadora quisiera demostrar que era m�s lista que el ministro, ni de que �scar Puente hubiese acudido dispuesto simplemente a dejarse entrevistar. Los dos sab�an perfectamente a qu� hab�an ido.�l, a defenderse y defender al Gobierno. Ella, a preguntar. Parece b�sico. No siempre lo es.Y hubo algo m�s importante todav�a. Cristina Pardo no estuvo sola. Vicente Vall�s y Pilar Velasco entraron tambi�n en la conversaci�n y obligaron al ministro a moverse por terrenos que no necesariamente hab�a elegido. Vall�s, por ejemplo, plante� la gravedad de que un Gobierno ponga p�blicamente "contra las cuerdas" a su propio servicio de inteligencia. Puente tuvo que escuchar, responder y defender la posici�n del Ejecutivo.�Fue c�modo para �l? Evidentemente no. �Ten�a que serlo? Tampoco.Imag�nense ir al m�dico y que �ste s�lo preguntara aquello que sabemos responder, aquello que no nos incomoda y aquello que queremos escuchar. Saldr�amos encantados de la consulta. Otra cosa ser�a saber qu� demonios nos pasa.A �scar Puente le debi� de correr anoche por el cuerpo una sensaci�n parecida. Sab�a que le estaban viendo miles de espectadores, votantes y no votantes; sab�a que cada palabra ser�a cortada, compartida y analizada; sab�a que cualquier respuesta pod�a convertirse segundos despu�s en un v�deo viral. Y aun as� se sent�. Eso tambi�n cuenta.Como cuenta que Cristina Pardo no confundiera dureza con agresividad ni entrevista con combate de boxeo.Por eso resulta tan pobre reducir lo ocurrido a qui�n "humill�" a qui�n. �scar Puente no acab� con Cristina Pardo. Cristina Pardo no acab� con �scar Puente. Nadie sali� arrastr�ndose del plat� y nadie levant� un cintur�n de campe�n. Por suerte. Lo que ocurri� fue bastante mejor.Un pol�tico se sent� donde sab�a que no jugaba en campo amigo. Una periodista tuvo delante a uno de los ministros m�s expuestos, m�s combativos y m�s h�biles dial�cticamente del Gobierno y decidi� hacer lo que ten�a que hacer: aprovecharlo.Preguntar. Escuchar. Y repreguntar. Sobre todo, repreguntar.Porque �scar Puente pod�a llevar anoche muchas cartas preparadas. Incluso alg�n as escondido en la manga. Pero Cristina Pardo llevaba un rep�ker que en televisi�n vale bastante m�s que cualquier bronca: haber hecho los deberes y no conformarse con la primera respuesta.Y con eso, en los tiempos que corren, ya se gana una partida.
�scar Puente pag� todas las copas en el bar de Cristina Pardo: preguntar es f�cil, lo dif�cil viene despu�s
�scar Puente se sent� anoche en la barra de un bar en el que sab�a de antemano que no le iban a invitar a ninguna copa. M�s bien al contrario: iba a tener que pagarlas todas. Y...







