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El tiempo no cura el corazón hecho añicos de Mark Rossini, un bregado exagente del FBI de cabello plateado que regala pocas sonrisas. Hace 25 años, este neoyorquino nacido en 1961 descubrió un documento clave que podría haber evitado uno de los atentados más ... dolorosos de los Estados Unidos: los ataques perpetrados el 11 de septiembre contra el Pentágono y las Torres Gemelas. «El 5 de enero de 2000, él y su compañero, Doug Miller, tuvieron en sus manos un cable procedente de la estación de la CIA en Riad que informaba de que Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi, dos yihadistas que acababan de participar en una cumbre terrorista en Kuala Lumpur, tenían visados y billetes de avión para entrar en Estados Unidos», explica a ABC el periodista Álvaro Soto.

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