En el PP no deber�an estar satisfechos con el resultado de las encuestas. Es verdad que todas ellas auguran m�s de 200 diputados sumando los suyos a los de Vox, pero la dura realidad es que mientras el partido de Alberto N��ez Feij�o no gana votos respecto a las elecciones de 2023 (se mantiene por debajo del 33%), el de Abascal pasa del 11% a casi el 18%. Eso quiere decir que el centro derecha seguir� dependiendo de la ultraderecha para gobernar en Espa�a, como sucede en la mayor�a de las comunidades aut�nomas. En G�nova deber�an preguntarse por qu� los votos que pierde el PSOE (pasar�an del 32% a menos del 28%) no van a parar a sus papeletas.Es un problema muy serio para los populares y para los ciudadanos espa�oles. No cabe duda de que la ola de la derecha radical est� lanzada en toda Europa (Alemania y Francia son los �ltimos y m�s llamativos ejemplos), sin que los partidos conservadores tradicionales sean capaces de frenarla. Se ha demostrado que los cordones sanitarios no solo no sirven para nada, sino que incluso incentivan el auge ultra. Tampoco el seguidismo a sus pol�ticas contra la inmigraci�n, las libertades sociales o el negacionismo clim�tico ayudan a contrarrestar su crecimiento.Es muy dif�cil dar consejos sobre lo que hay que hacer para recuperar esos millones de votos que se fueron del PP a Vox hace a�os y que no parece que vayan a volver. Se ha intentado de todo, en algunos casos con �xito, pero la tendencia sigue dando ventaja a la ultraderecha. Ni siquiera en comunidades aut�nomas como Andaluc�a, en la que se consigui� una mayor�a absoluta hace cuatro a�os, se ha conseguido repetir en los �ltimos comicios y han tenido que abrir la puerta del gobierno a Vox. Y habr� que ver qu� pasa en Galicia y Madrid el pr�ximo a�o.Adem�s, el crecimiento de Vox cuenta con la inestimable ayuda del actual Gobierno que, con su giro hacia la izquierda y los avisos de auge de la ultraderecha, alimentan el zurr�n de los radicales. Al principio fue una actuaci�n pensada para frenar al PP, pero claramente se le ha ido de las manos, como le sucedi� a Mariano Rajoy cuando se empe�� en impulsar a Podemos frente al PSOE y Pablo Iglesias acab� de vicepresidente de Pedro S�nchez.La realidad es que Feij�o y su equipo tendr�an muchas armas para ganar votos frente a un Gobierno en tratamientos paliativos como el actual, sin hacer seguidismo de Abascal. Es dif�cil, pero es importante para que la alternancia en el poder no suponga ning�n tipo de involucionismo, como alerta S�nchez. Frente a un gobierno zombi y dividido, que no puede legislar, incapaz de afrontar los problemas reales de los espa�oles, aislado internacionalmente y podrido por la corrupci�n, hay que responder con propuestas. No es suficiente pedir un cambio, hay que explicar para qu� y c�mo se van a llevar a cabo esas nuevas pol�ticas. Y marcar las diferencias respecto a Vox, aunque luego no les quede m�s remedio que gobernar con ellos. �No ha gobernado el PSOE con delincuentes y enemigos de la Constituci�n?En pol�tica, es muy importante hacer un buen an�lisis de la situaci�n y escenarios de lo que puede suceder. Un primer balance pol�tico muestra un Ejecutivo deshecho, sin capacidad de reacci�n, que lleva casi ocho a�os en el poder y que ha visto c�mo se agravan los grandes problemas de los ciudadanos. La vivienda, la educaci�n (los �ltimos resultados del informe PISA son demoledores), la desigualdad, la sanidad, la justicia, las relaciones con las instituciones, la carest�a de la vida, la seguridad ciudadana, la falta de rumbo en la pol�tica exterior, la incapacidad para negociar nada, la falta de presupuestos... esos son los grandes temas que debe abordar el l�der la oposici�n en un programa pol�tico capaz de ilusionar a los espa�oles con vistas a las pr�ximas elecciones generales, sean cuando sean.La mayor prueba de que Pedro S�nchez est� derrotado fue su decisi�n de cerrar el Gobierno por vacaciones dos d�as despu�s que Ceuta sufriera una aut�ntica invasi�n de inmigrantes ilegales. Y luego, negar la evidencia de que detr�s de todo ello est� Marruecos, mientras tardaba semanas en tomar medidas para solucionar el problema. El presidente est� bloqueado y ahora se dedica a "farmear auras" con los periodistas adictos al r�gimen, mientras se ha sabido que su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska utilizaba m�todos de la Stasi alemana o el KGB sovi�tico para etiquetar a periodistas y activistas que participan en las tertulias de radio y televisi�n. Un ministro que ha tenido el descaro de decir a los ceut�es en su propia cara que sufren una "inseguridad subjetiva" y que sigue al frente de Interior.El presidente de la Comunidad de Castilla La Mancha, el socialista Emiliano Garc�a Page, que suele amagar pero no dar, afirmaba estos d�as que S�nchez "vive arrodillado ante las minor�as m�s sangrientas", "con nula credibilidad". Y Gabriel Rufi�n, otro que no se decide a dar el paso y liderar la izquierda a la izquierda del PSOE, llamaba ayer la atenci�n sobre la inacci�n de un gobierno cuyo presidente respond�a que "soy un perro, pero sin amo".Estamos ya en plena campa�a preelectoral. El l�der socialista y su equipo hacen cuentas sobre el mejor momento para disolver el Parlamento, pero todo apunta a que los comicios se celebrar�n en primer trimestre de 2027 (ya me he equivocado varias veces sobre el tema). Si Feij�o quiere mejorar los resultados de 2023 tiene que presentar un programa de centro derecha reformista cre�ble y demostrar que es un pol�tico de Estado. Est� en sus manos.