Antes de quedar enterrado bajo cientos de miles de toneladas de concreto y vigas de acero, Will Jimeno era un policía de 33 años que llevaba pocos meses en el que consideraba el trabajo de sus sueños. El 11 de septiembre de 2001 se encontraba junto a otros agentes en el centro comercial situado debajo de las Torres Gemelas, tratando de ayudar a evacuar a quienes aún permanecían dentro del complejo. Al ver a trabajadores desesperados saltando desde las ventanas, Jimeno hacía lo posible por encontrar y ayudar a los sobrevivientes. Fue entonces cuando ocurrió lo impensado: la Torre Sur se desplomó y todo cambió en cuestión de segundos.El estruendo fue seguido por una enorme bola de fuego y una avalancha de escombros que lanzó a Jimeno al suelo. Dos de sus compañeros, Christopher Amoroso y Antonio Rodrigues, murieron en ese instante, mientras él quedó atrapado en una oscuridad casi absoluta. Menos de media hora después, la Torre Norte también se vino abajo. Jimeno presenció impotente la muerte de otro agente, Dominick Pezzulo, mientras cerca de él permanecía atrapado su supervisor, el sargento John McLoughlin. “Recuerdo haber pensado: ‘Vamos a morir’”, relató Jimeno en entrevista con People.En medio de aquella situación recordó a Allison, su esposa, quien tenía siete meses de embarazo. Sin saber que la radio de McLoughlin no funcionaba, le pidió que transmitiera un mensaje: “¿Puedes decirle que le ponga Olivia a nuestra bebé?”. Durante horas luchó contra el dolor, el calor y el sueño mientras pensaba en su esposa embarazada. (Foto: People / YouTube) Diez horas atrapados bajo toneladas de escombrosJimeno y McLoughlin permanecieron durante aproximadamente 10 horas bajo unos 9 metros de escombros. Finalmente, dos marines y un civil escucharon sus gritos y lograron localizar el lugar donde se encontraban. A partir de ese momento comenzó una operación de rescate que se prolongó durante tres horas y en la que participaron los agentes de la Policía de Nueva York Scott Strauss y Patrick McGee.La situación seguía siendo extremadamente peligrosa porque los incendios continuaban activos. “Los bomberos nos decían que saliéramos porque no podían controlar los incendios”, recordó Strauss, quien hoy está retirado. “Les dijimos: ‘Nos quedamos y los vamos a sacar’”. Los rescatistas continuaron trabajando pese al riesgo hasta conseguir liberar a Jimeno. McLoughlin sería sacado aproximadamente ocho horas después.Cuando finalmente salió de los restos, Jimeno se encontró con una ciudad completamente transformada. Cerca de 3.000 personas habían muerto en los atentados y el lugar que horas antes estaba dominado por las Torres Gemelas se había convertido en una enorme montaña de acero, concreto y humo. Una de las primeras preguntas que hizo al ver el panorama fue: “¿Dónde está todo?”. Un bombero le respondió: “Todo se ha ido, muchacho”.Will Jimeno fue rescatado después de permanecer unas 13 horas bajo los restos de las Torres Gemelas y posteriormente enfrentó graves secuelas físicas y emocionales. (Foto: AFP) / HENNY RAY ABRAMSSobrevivió, pero las heridas no terminaron ese díaJimeno fue trasladado al Hospital Bellevue, donde sufrió dos paros cardíacos y posteriormente tuvo que someterse a ocho operaciones. Permaneció casi tres meses hospitalizado y las lesiones dejaron una secuela permanente: su pierna izquierda quedó parcialmente paralizada y algunos días prácticamente no puede utilizarla. “Es un pequeño precio que pagar por seguir aquí con mi familia”, afirma.Las consecuencias tampoco fueron únicamente físicas. Después de la tragedia, Jimeno comenzó a experimentar episodios intensos de ira y problemas relacionados con su salud mental. En dos ocasiones llegó a contemplar el suicidio. “Tuve que aprender a identificar los factores desencadenantes”, explicó. “Fue un proceso muy, muy largo”.Para finales de 2002 comprendió que necesitaba ayuda para enfrentar el trastorno de estrés postraumático. Finalmente encontró apoyo profesional y se quedó con una frase de su terapeuta: “Tienes que aprender a vivir con esto. No hay cura”. Sus lesiones terminaron provocando su retiro de la Autoridad Portuaria en 2004, pero con el tiempo decidió convertir su experiencia en una forma de ayudar a otras personas.Los atentados del 11 de septiembre de 2001 dejaron un total de 2.977 víctimas mortales entre civiles, bomberos y policías. (Foto por DOUG KANTER / AFP) La hija que nació como símbolo de una segunda oportunidadEn noviembre de 2001, Jimeno pudo presenciar desde una silla de ruedas el nacimiento de Olivia, ocurrido precisamente en su cumpleaños número 34. Desde entonces, él y Allison dedicaron su vida a criar a Olivia y a Bianca, la hija mayor, en un mundo que había cambiado para siempre tras el 11 de septiembre.Jimeno, que hoy tiene 58 años, considera que sobrevivir le permitió recibir una oportunidad que miles de personas no tuvieron. “Muchas personas nunca regresaron a casa ese día, pero he sido bendecido con una segunda oportunidad en la vida”, señala. “He podido ver crecer a mis hijas, estar presente en sus primeras comuniones, en sus fiestas de cumpleaños, verlas graduarse y convertirse en hermosas jóvenes que han hecho que Allison y yo nos sintamos muy orgullosos”.Olivia creció sin recuerdos propios del 11-S, como millones de jóvenes de su generación, pero la tragedia terminó formando parte de la historia de su familia. “Esta es parte del legado de mi familia para siempre”, dice Olivia. “Todos los que estuvieron allí ese día [el 11 de septiembre] tienen una historia, y él todavía está aquí para contar su historia por ellos”.Al recordar lo ocurrido, Jimeno asegura que prefiere concentrarse en lo que nació después de aquella tragedia y no únicamente en la oscuridad que dejó. “Todos se enfocan en la oscuridad”, afirma. “Pero yo me concentro en la luz”. Su experiencia, además, lo llevó a compartir públicamente su historia para ayudar a otras personas a enfrentar sus propias heridas emocionales.A más de dos décadas de aquel día, Jimeno explica que la supervivencia también implica aprender a seguir adelante después de una tragedia. “Espero que no tengan que sufrir una tragedia en su vida, pero muchos de nosotros lo haremos”, afirma. “Y cuando eso suceda, tienes que levantarte, recoger los pedazos y seguir adelante”.
El policía que quedó atrapado 13 horas bajo los escombros de las Torres Gemelas el 11-S y pensó en una sola cosa mientras esperaba ser rescatado
Will Jimeno tenía 33 años cuando quedó sepultado bajo toneladas de concreto y acero. Este viernes se cumplen 25 años de los atentados que marcaron un antes y un después en la historia de la seguridad aeroportuaria.











