La Guardia Civil solicitó al Ministerio del Interior el 8 de julio, varias semanas antes de la entrada masiva de más de 70.000 inmigrantes en Ceuta, refuerzos en esa ciudad autónoma y también en Melilla, después de que el Tribunal Supremo emitiera la sentencia en la que prohibía las devoluciones en caliente de las personas que entran por mar. "La doctrina establecida por el Tribunal Supremo comporta relevantes consecuencias operativas para la Guardia Civil en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla", avisó el instituto armado en una "nota de despacho" emitida por la Dirección General, según revelan los documentos desclasificados por Moncloa.El hecho de que a partir de esa resolución hacía presagiar a los autores del documento un incremento de la "presión migratoria" sobre ambos territorios, "al consolidarse una diferencia de tratamiento entre quienes intentan acceder a través de las vallas fronterizas y quienes lo hacen por vía marítima". En la nota, advertían del posible "efecto llamada hacia las entradas a nado, modalidad que ya presenta una elevada dificultad para su detección e interceptación temprana". "Desde la perspectiva de la seguridad fronteriza, la sentencia limita la capacidad de respuesta inmediata ante este tipo de accesos irregulares y puede favorecer una progresiva sustitución de los intentos de entrada por los pasos terrestres por modalidades marítimas, especialmente mediante entradas a nado desde zonas próximas a la frontera", explicaban.Así, "ante el riesgo de incremento de los accesos irregulares por vía marítima", la Dirección General de la Guardia Civil proponía a Interior "reforzar el servicio marítimo provincial de Ceuta, unidad encargada del dispositivo para prevención del acceso de nadadores a la ciudad autónoma, incrementando su personal mediante comisiones de servicio".Para Melilla, planteaba "reforzar los efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), mediante comisiones de servicio, con el fin de mejorar las capacidades de detección y respuesta ante nadadores que pretendan acceder". En tercer lugar, el instituto armado quería "potenciar los sistemas tecnológicos de detección temprana y vigilancia costera en ambas ciudades autónomas, complementando la actuación de los medios marítimos y terrestres para anticipar los intentos de entrada irregular, advertir a las autoridades marroquíes y reducir los riesgos para la vida e integridad de las personas implicadas". Por último, proponía impulsar una reforma de la ley de extranjería para "incorporar expresamente la posibilidad de aplicar el régimen de rechazo en frontera a cualquier intento de entrada irregular en Ceuta y Melilla realizado fuera de los pasos fronterizos habilitados, con independencia del medio utilizado".Aumento de las entradasUn informe elaborado el día 30 de julio por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) a raíz de lo acontecido a lo largo de la jornada en la frontera ceutí consta el “gran aumento” de las entradas irregulares a la ciudad autónoma desde Marruecos tanto a nado como a través de la valla. En concreto, señala un incremento de un 150% en 2026.Solo entre el 1 de julio y el día 29 de ese mes contabiliza 1.114 entradas a nado, once veces más que en el mismo periodo de 2025 (109), frente a una caída de un 43% de los cruces por tierra (128). Indica que el crecimiento de las llegadas por la primera de estas vías había sido “irregular” hasta el 25 de julio y que, a partir de esa fecha, fue “exponencial”. El CENIF detecta también casi el cuádruple de entradas a nado en Melilla (231 del 1 al 29 de julio de 2026, frente a 61 en 2025).