La Habana - Noches sofocantes. Escasez de agua y electricidad. Combustible que se agota y viviendas en ruinas. Transporte público limitado y señal de telefonía celular débil.El costo psicológico de la vida cotidiana en Cuba está llevando a muchos al límite en esta isla de casi 10 millones de habitantes, sin alivio a la vista mientras persiste el embargo energético de Estados Unidos y los problemas económicos y financieros de larga data se agravan.“Antes había esperanza”, dijo la doctora Yomeidis Felicó Riverón. “Ahora mismo, las personas lo que han perdido es exactamente eso”.Felicó Riverón es médico de atención primaria, pero ha asumido un papel adicional mientras los cubanos se apañan a duras penas para superar el día a día.“Vienen a llorar sus penas porque con quién se van a desahogar”, comentó acerca de sus pacientes. “Nos toca un poco ser psicólogos”. Los padres protegen a los niños de la realidad de CubaEn una tarde reciente y soleada, seis niñas y un niño se apiñaban alrededor de una mesa mientras sus padres se sentaban al fondo, tratando de espantar el calor asfixiante con abanicos improvisados.Los niños aprendían a hacer bolsas de regalo y perfume, un taller gratuito que les ofrecía un breve respiro de la realidad de Cuba.“Mi hijo no sabe si hay comida o si no hay comida”, expresó Felicó Riverón, confesando que nunca le dice cuando no tiene dinero para comprar algo que él quiere.En su lugar, lo distrae: “Vamos a jugar, vamos al parque. Otro día lo vemos”.1 / 12 | La Habana a oscuras: Cuba enfrenta otro apagón en medio de crisis energética. Un apagón afectó el lunes a los 11 millones de habitantes de Cuba.