Noticia Exclusivo suscriptores Cifras entregadas al Congreso muestran un desplome del 44% en los informes que debían anticipar amenazas al Estado.El presidente Gustavo Petro. Foto: Archivo particular09.09.2026 06:17 Actualizado: 09.09.2026 06:17

Durante el gobierno de Gustavo Petro, que puso al frente de la Dirección Nacional de Inteligencia a cuatro exmilitantes del M-19, la producción de inteligencia estratégica del Estado colombiano se desplomó 44% en un año: pasó de 259 informes en 2024 a solo 146 en 2025.En respuesta a un derecho de petición radicado en julio pasado por representante a la Cámara Juan Manuel Londoño Jaramillo, se reveló que los informes que se supone orientan las decisiones de seguridad del Alto Gobierno cayeron casi a la mitad en apenas doce meses. Manuel Casanova, Carlos Ramón González, Jorge Lemus y René Guarín —este último, firmante de la respuesta al Congreso— son los cuatro exdirectores que ocuparon la dirección de la entidad durante la era Petro.Ministerio de Defensa y DNI. Foto:EL TIEMPO.La entidad, encargada por ley de recoger, procesar y analizar información sobre riesgos, amenazas y oportunidades para el país, entregó el dato dentro de un recuento más amplio de resultados: 199 productos en 2023, 259 en 2024, 146 en 2025 y, con corte al 30 de junio de este año, 76 productos adicionales. Si ese ritmo se sostiene durante el segundo semestre, 2026 cerraría con un volumen similar al del año pasado —y muy por debajo del pico alcanzado en 2024—.¿Qué es un "producto de inteligencia estratégica"?A diferencia de la inteligencia operativa, que persigue objetivos puntuales —un cabecilla, un cargamento, una célula armada—, la inteligencia estratégica tiene una misión distinta: leer el panorama completo del país. Cómo evoluciona el narcotráfico, qué grupos armados ganan terreno, de dónde puede venir la próxima amenaza a la seguridad nacional.El resultado de ese trabajo, entregado al Presidente de la República tras meses de recolectar y cruzar información, es lo que la ley define como un "producto de inteligencia estratégica": un documento reservado que busca darle al Gobierno margen de anticipación antes de que el problema estalle. Cuantos menos de esos informes se produzcan, menor es la capacidad del Estado para verlo venir.Ahora bien, lo que el documento no explica es por qué se produjo esa caída. La respuesta oficial se limita a describir logros —cobertura de 17 sectores administrativos, relaciones con agencias de inteligencia de 37 países, atención de más de 2.200 requerimientos de ciberseguridad— sin detenerse a justificar por qué, precisamente en el año en que más se necesitaba capacidad analítica frente al avance de las economías ilegales y los grupos armados, el número de informes se redujo casi a la mitad.Esa opacidad no es casual pues la Ley 1621 de 2013 blinda con reserva legal buena parte de la actividad de inteligencia colombiana, bajo el argumento de que su divulgación podría comprometer la seguridad nacional. La misma DNI lo recuerda en su respuesta al Congreso, aunque también reconoce —en la sección dedicada a "retos y desafíos"— rezagos tecnológicos, necesidad de fortalecer el talento humano especializado y brechas en la capacidad de procesamiento de datos. Ninguna de esas menciones, sin embargo, se conecta explícitamente con el desplome de 2025.El asunto recupera actualidad ahora que, cumplido apenas un mes del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, la dirección de la entidad quedaría en manos del general en retiro Jorge Andrés Zuluaga López, con trayectoria en la Central de Inteligencia Técnica del Ejército Nacional. Aunque su nombramiento no se ha formalizado.Jorge Andrés Zuluaga, el general retirado que De la Espriella pone al frente de la DNI Foto:Cortesía.De otro lado, la respuesta de la DNI reporta el cumplimiento del 100% de una meta de posicionamiento internacional, pero sin acompañarla de indicadores verificables que permitan contrastar esa cifra. También reconoce, en la misma carta, rezagos tecnológicos y procesos de modernización todavía en marcha, pese a presentarlos como parte de sus logros del cuatrienio.“Durante el periodo la Entidad adelantó acciones de modernización orientadas a reducir rezagos tecnológicos y fortalecer las capacidades de operación. Entre los avances más relevantes se encuentra la renovación progresiva de infraestructura obsoleta mediante procesos de virtualización, el incremento de la capacidad de almacenamiento institucional con esquemas de redundancia y la implementación de una plataforma moderna para consolidar instancias de alta disponibilidad”, dice el documento.Al margen de esos datos, el documento detalla el avance del proceso de desclasificación de los archivos de inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del extinto DAS, ordenado por el Decreto 1400 de 2025.Según la propia entidad, hasta junio se habían anonimizado 16.724 datos considerados sensibles dentro de ese fondo documental, un ejercicio que absorbió buena parte de la capacidad institucional durante el primer semestre del año."El Decreto 1400 de 2025 determinó la desclasificación y levantamiento de la reserva de los archivos de inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del extinto Departamento Administrativo de Seguridad DAS, cuya custodia y conservación se encuentra en cabeza del Archivo General de la Nación”, dice el documento.La suma de esos elementos deja abierta la pregunta sobre qué tanto se debilitó la capacidad del Estado colombiano para anticipar riesgos justo en el año en que menos análisis estratégicos produjo la entidad llamada a reemplazar al extinto DAS, aquel organismo que terminó sepultado por escándalos de chuzadas ilegales y vínculos con estructuras paramilitares.Redacción Justicia Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.