Alternativa para Alemania (AfD) ha dado una campanada histórica. En las elecciones regionales celebradas este domingo en Sajonia-Anhalt, el partido 'ultra' se ha impuesto ampliamente como la fuerza más votada, con más del 43,8% de los sufragios. A la AfD le siguen muy de lejos los conservadores de la CDU (17,2%) y Die Linke y Los Verdes como terceras fuerzas (8,9% y 8,6%, respectivamente). A falta de la traducción exacta a escaños, hay una cosa innegable: el primer gobierno de AfD en su historia se ha hecho inevitable por derecho propio.

En el pasado, se describió al votante de AfD como "hombre, joven o de mediana edad, y del entorno rural". Unas etiquetas que en Sajonia-Anhalt han quedado prácticamente obsoletas, según los primeros perfiles publicados por empresas demoscópicas. AfD ya no es un partido de los márgenes. "Este es el momento Brexit de Alemania: un gesto de desafío a una clase dirigente que no ha comprendido que aquello que durante mucho tiempo ha tachado de populista se ha vuelto popular. Sin embargo, los motivos de estos insurgentes son mucho más hostiles [que los del Brexit]. Su ira no solo se dirige contra las élites alemanas o la UE, sino contra el propio lugar de Alemania en Occidente", resume en su análisis Jochen Bittner, corresponsal de Die Zeit.