Mehdi Hijaouy, el que fue “número 2” del servicio de espionaje exterior de Marruecos, no tiene dudas de que la entrada masiva en Ceuta de unos 80.000 inmigrantes a finales de julio era conocida de antemano por al menos dos de las más altas autoridades de su país.

Hijaouy, que se exilió en el verano de 2024, ha roto su silencio desde el lugar donde está ahora refugiado. Ha hecho una breve declaración al semanario francés “Le Canard Enchaîné” que se pondrá a la venta este miércoles. Hasta 2014 fue el jefe adjunto de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), aunque, a causa de la enfermedad de su director, cogió en solitario durante meses las riendas de la agencia.

Tres años después se convirtió en el asesor de Fouad Ali El Himma, el principal consejero real, para asuntos de seguridad, una atalaya desde donde podía observar la actividad de todas las agencias de inteligencia marroquíes. Permaneció en el cargo hasta 2023.

Aunque lleva más de dos años fuera de su país, Hijaouy asegura estar bien informado sobre la “maniobra” desarrollada por dos “estrategas” con los que tuvo mucho trato, El Himma y Abdellatif Hammouchi. Este último es a la vez jefe de la policía y de la Dirección General de Supervisión del Territorio, la agencia de inteligencia interior. Su poder supera con creces al del ministro del Interior, Abdelouafi Laftit.