Termina el verano y es un buen momento para analizar la situación económica y anticipar su evolución en los próximos meses. 2025 fue un buen año económico, con fuerte crecimiento del empleo y de los salarios por encima de la inflación, y los españoles aumentaron significativamente el gasto. Las empresas también aumentaron su inversión y ambas variables compensaron el impacto negativo de los aranceles de Trump sobre el comercio mundial y las exportaciones de las empresas españolas.

La política monetaria también ayudó a explicar el crecimiento de la actividad. El BCE bajó tipos y el Euríbor pasó del 3,5% en el verano de 2024 al 2% en el verano de 2025. En España, la presión competitiva en el mercado bancario es muy elevada y las entidades trasladaron buena parte de esa bajada de tipos oficiales a los créditos que conceden a empresas y familias. Según el BCE, los españoles disfrutamos de los tipos de interés más bajos de Europa.

La política fiscal también ayudó. En 2025 se ejecutó medio punto de PIB de fondos europeos del Next Generation y el gasto público volvió a crecer con fuerza. Especialmente el gasto militar que, a pesar de no tener presupuestos desde 2023 y de una posición crítica de Pedro Sánchez en la OTAN, este Gobierno ha multiplicado por cincuenta veces el gasto en defensa con respecto a la última legislatura de Rajoy, y es el Gobierno más militarista de la historia de la democracia.