Brasil acababa de estrenarse en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con un empate ante Marruecos (1-1) cuando Carlo Ancelotti salió en defensa de Raphinha. “Para mí, es uno de los mejores jugadores del mundo”, afirmó el italiano, que también destacó su capacidad para actuar en distintas posiciones del ataque, después de que su rendimiento en el Mundial despertara las críticas entre la exigente afición canarinha. Se lesionó en el segundo partido frente a Haití y ya no volvió a jugar en el Mundial. Tres meses más tarde, el brasileño llega al inicio de la Champions, en el que el Barça juega este miércoles ante el Feyenoord (18.45; Movistar+), en un escenario muy distinto: ha marcado en los cuatro primeros partidos de la Liga, suma seis tantos y encabeza la tabla de goleadores. El último llegó el domingo, en la victoria por 0-5 ante el Valencia. En este siglo, solo Leo Messi había protagonizado un inicio semejante. Brasil se marchó de Estados Unidos en octavos de final ante Noruega. Y el intento de Ancelotti de inflar la autoestima de Raphinha se volvió retórico. Nunca estuvo en el nivel que alcanzó en el Barça, mucho menos en el que ha enseñado desde que Hansi Flick tomó el mando del vestuario azulgrana. “En el Barça es una pieza muy importante, pero con Brasil todavía está lejos de ser ese gran jugador que vemos”, lamenta Careca, exdelantero del Nápoles junto a Maradona y de la Canarinha, en una conversación con EL PAÍS.En el Barcelona no solo es fundamental, sino que su influencia no deja de crecer: encuentra espacios, mantiene la velocidad para atacar y entra con más frecuencia en zonas de remate. Un protagonismo más evidente tras la salida de Robert Lewandowski. El Barça se quedó sin los goles del delantero polaco, pero encontró la posibilidad de reconstruir la posición del 9, sin la necesidad de un sustituto de las mismas características. Flick lo tenía claro: acercar a Raphinha al área y utilizarlo también en zonas más interiores, un experimento táctico confirmado por fuentes de la Ciudad deportiva. Según explican desde los despachos de Sant Joan Despí, Deco y Flick habían hablado de la posibilidad de utilizar a Raphinha como nueve en determinadas situaciones. “No nos sorprende su rendimiento. Tiene cosas de Eto’o: presiona, muerde, se mueve bien en el área”, explican. La idea pasa por aprovechar su movilidad y su capacidad para aparecer por dentro sin perder la intensidad que aporta y la presión. Con el brasileño como ariete, con su capacidad para partir desde una banda, intercambiar posiciones y aparecer entre centrales, Lamine Yamal se libera. Puede sorprender. Evando Camillato, exjugador y técnico ligado durante años al Avaí, el club que curtió a Raphinha antes de su salto a Europa, siguió de cerca sus primeros pasos y destaca la versatilidad del atacante para asumir nuevas posiciones y ganar todavía más protagonismo esta temporada. “Sigue siendo rápido, potente, finaliza bien y, desde cuando era un chaval, sabe jugar por dentro y por fuera. Hace la fase defensiva y ofensiva a alta velocidad”, explica para EL PAÍS. El técnico recuerda que en 2015, con 18 años, el Avaí lo incorporó a los entrenamientos del primer equipo tras marcar 20 goles y terminar como máximo goleador del campeonato sub-20 regional. Fue en ese período cuando Deco, hoy director deportivo del Barça, empezó a seguir de cerca a Raphinha, según Camillato. Pocos meses después, el brasileño dio el salto al Vitória de Guimarães, en Portugal.Para Camillato, la capacidad de adaptación del atacante explica las posibilidades que Flick explora ahora. “Raphinha puede actuar como mediapunta, partir de una banda y terminar dentro del área u ocupar durante algunos ataques una posición más adelantada”, señala. Esa movilidad abre la puerta a intercambios no solo con Lamine sino también con Gordon. Entonces se liberan espacios para Fermín y Pedri.Pero Raphinha no ofrece solo variantes tácticas. Como Ancelotti, Flick también busca inflar la confianza de Raphinha. Y a diferencia de en la Canarinha, Raphinha contesta con goles. Si en su primera temporada en el Barça terminó con 10 dianas y 12 asistencias, en la 2024-25, ya con Flick, alcanzó los 34 tantos y los 25 pases de gol en 56 partidos. Esta campaña, ya como 9, además de los seis goles, ya repartió una asistencia. Estará contento su hijo: al que le dedica cada diana con el gesto de Spiderman. El inicio goleador en agosto y septiembre coincide además con un cambio en su jerarquía dentro del vestuario. Flick lo eligió personalmente, junto a Pedri, como uno de los dos primeros capitanes del equipo. “Espero que este año siga brillando todavía más con la responsabilidad de ser capitán”, concluye Careca. Raphinha, cuya continuidad llegó a estar en discusión, pasó a convertirse en una de las piezas de mayor confianza del técnico y renovó su contrato hasta 2028. Nada lo certifica más que sus seis goles y su ascendencia en el vestuario. Raphinha, entonces, busca liderar al Barcelona en la Champions con algo que no siempre tuvo desde que aterrizó en el Camp Nou: rendimiento, respaldo de la afición, la confianza del entrenador y de sus compañeros.